miércoles, 23 de septiembre de 2009

BOLIVIA DA EL EJEMPLO Y RECONOCE QUE "EL CÓNDOR PASA" ES UNA CANCIÓN PERUANA. PIDE QUE PERÚ HAGA LO MISMO CON LA DIABLADA Y EL EKEKO

PARA QUE QUEDE CLARO: La Diablada es una de las danzas más vistosas y originales de Bolivia, estas características han hecho que sea muy popular más allá de nuestras fronteras. La Diablada es el símbolo del Carnaval de Oruro, fiesta declarada en el 2001 Patrimonio Intangible de la Humanidad por la Organización para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

El director del Museo de Arte de Bolivia, Édgar Arandia –quien ha investigado el tema–, sostiene que el Ekeko tiene su origen en Tiwanaku, pero en la parte del territorio boliviano. El estudioso afirma que se trata de una divinidad de la fecundidad, y no de la fortuna, como es considerada por los pobladores peruanos, pues se ha hallado evidencias antiguas que muestran a la imagen con el miembro viril erguido. Además, “aunque el Ekeko formaba parte de la jerarquía de los incas, su origen no es incaico, sino tiwanacota”.

El ministro de Culturas de Bolivia, Pablo Groux, reconoció que la canción "El cóndor pasa" es peruana, aunque se toca en otros países de la región. La autoridad pidió que Perú haga lo mismo con la Diablada y el Ekeko
"El compositor de esta canción es peruano y aunque existen muchos grupos peruanos, ecuatorianos e, incluso, chilenos que la interpretan, no hay duda de su autoría", afirmó Groux .
El ministro boliviano respondió así a las declaraciones del vicepresidente del
Parlamento Andino, el peruano Wilbert Bendezú, quien denunció esta semana que esa canción es difundida en varios sitios electrónicos de Bolivia como un "referente autóctono del folclore" de ese país.
Los sitios web a los que se refiere Bendezú no son oficiales, afirmó Groux al indicar que "El cóndor pasa", declarada patrimonio nacional de Perú en 2004, fue compuesta por un ciudadano peruano a inicios del siglo XX.
Daniel Alomía Robles compuso esa música en 1913 y la registró legalmente veinte años después, mientras que la letra fue escrita por el también peruano Julio de La Paz.
Asimismo, el funcionario boliviano dijo que su Gobierno no se va a contradecir en esta polémica respecto a la posición que tomó en torno al baile tradicional de "La Diablada" y apeló a la legislación y los organismos internacionales para definir a quién pertenece el patrimonio.
Las disputas por el patrimonio cultural entre Lima y La Paz surgieron por la danza de "La Diablada" cuando se conoció que la representante peruana en el concurso de Miss Universo presentaría esa vestimenta como típica de su país.
Además ambos países se disputan también el origen del "ekeko" o dios de la abundancia e, incluso, de la papa (patata) en un debate en el que han entrado incluso los presidentes de cada país.
Para solucionar estos problemas, el Gobierno del mandatario boliviano, Evo Morales, propondrá a los otros países de la Comunidad Andina (CAN), Colombia, Ecuador y Perú, la creación de un "mapa" del patrimonio inmaterial a finales de octubre o principios de noviembre para evitar este tipo de disputas.
"Aguardamos que esta sea la instancia en la que autoridades del mundo de la cultura de cada país iniciemos un trabajo para realizar una verdadera cartografía del patrimonio inmaterial de la región andina", afirmó Groux.
Las disputas por el patrimonio cultural no son las únicas que distancian a los Gobiernos de Perú y Bolivia, que además se han enfrentado por diferencias políticas e ideológicas y sus visiones sobre el desarrollo.

jueves, 17 de septiembre de 2009

BOLIVIA SUSTENTA EL ORIGEN DEL EKEKO ANTE LA OFENSIVA PERUANA

La Alcaldía de La Paz, Bolivia, ratificó el origen paceño y boliviano del Ekeko y de la Feria de la Alasita y anunció la aceleración del trámite para que la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) declare a ambas expresiones como Patrimonio Cultural de la Humanidad.
Mientras tanto, autoridades culturales y congresistas peruanos insisten en que este diosecillo prehispánico pertenece a todo el altiplano andino y anunciaron acciones p
ara evitar que Bolivia tenga la propiedad exclusiva a nivel internacional.
La Prensa publicó el domingo pasado un reportaje exclusivo en el que se muestra un monumento al Ekeko en una avenida de Puno, Perú y se reproducen criterios del folklorista César Zenteno, para quien esta efigie es patrimonio binacional.
El martes, el ministro de Culturas, Pablo Groux, recordó a los medios de prensa la intención de postular a esta tradición precolombina ante la UNESCO (anuncio inicial efectuado en 2008), lo que causó la reacción de medios de información y autoridades del país vecino.
Andrés Zaratti, coordinador de la Oficialía Mayor de Culturas, dijo ayer en rueda de prensa que “el Gobierno Municipal de La Paz reivindica al Ekeko y a la Alasita como propios y originarios de esta ciudad, con argumentos y pruebas históricas y arqueológicas”.
Ante la polémica mediática desatada en las últimas horas, agregó: “Por el momento no realizaremos ninguna acción en contra, porque las declaraciones no representan a todo el Perú, ya que consideramos que no es el pueblo peruano sino algunas de sus autoridades e instituciones las que están buscando acrecentar la crisis que se ha generado en los últimos meses”.
Zaratti señaló que un equipo de especialistas del municipio, en coordinación con el Ministerio de Culturas, “está en la última fase de elaboración de la carpeta documental escrita, visual y audiovisual que se requiere para sustentar la postulación ante la UNESCO”.
En la conferencia de prensa de ayer en la Casa de la Cultura, en la que participaron artesanos de la Feria de la Alasita, la Alcaldía expuso decenas de estatuas del Ekeko, algunas de más de un siglo de antigüedad, así como documentos, folletos, libros, fotografías y recortes de prensa que fundamentan el origen tiwanacota del diosecillo.
David Mendoza, técnico de la Unidad de Folklore de la Oficialía de Culturas, señaló que “los peruanos no pueden argumentar que por ser de origen prehispánico el Ekeko también les pertenece, ya que en Puno y otros lugares recién adoptaron esta tradición hace unos 30 años”.
Según el investigador, en la festividad puneña de la Cruz Andina, que se celebra cada 3 de mayo, “se empezó hace pocas décadas a hacer una fiesta de miniaturas como
la Alasita paceña, que tiene varios siglos”.
Mendoza recordó que el Ekeko y la Alasita fueron declarados Patrimonio Tangible e Intangible de la ciudad de La Paz en 1994, y posteriormente, Patrimonio Cultural de Bolivia a través de una ley de la República promulgada en 2004.
Luego de que Mendoza resumiera una serie de documentos históricos que comprueban el origen tiwanacota del Ekeko y su posterior asentamiento junto con la fiesta de la Alasita en la ciudad de La Paz en épocas coloniales (ver detalles en el cuadro de apoyo), Zaratti señaló: “Queremos decirles a nuestros hermanos peruanos que no sigamos con este tipo de disputas, que hay que respetar la historia, las tradiciones y los pueblos y no dejar que se dañe la relación de hermandad que tenemos”.
Bolivia y Perú aún no superan un impasse similar surgido en agosto a raíz de la presentación de Karen Schwarz, reina de belleza de ese país, con un vestuario de diabla en el concurso de trajes típicos de Miss Universo efectuado en Las Bahamas. Aún está en curso una demanda formulada por Culturas ante la UNESCO por apropiación de patrimonio en el entendido de que la diablada es una expresión originaria de Oruro.
La postura peruana
La directora del Instituto Nacional de Cultura de Perú, Cecilia Bákula, dijo al diario El Comercio de Lima que “tanto el Ekeko como la diablada son manifestaciones culturales propias de toda la región del altiplano, que comparten tanto Bolivia, Perú y Chile, y que no se puede decir que pertenezcan exclusivamente a Bolivia”.
En declaraciones a RPP, el congresista Yhonny Lescano, señaló que “el Ekeko tiene su origen en las culturas preincaicas y no es exclusividad de Bolivia, que ahora pretende apoderarse de nuestro patrimonio cultural, tal como ocurrió anteriormente con el baile de la diablada”.
“Que no se pasen los bolivianos —agregó— porque las raíces son del Perú y obviamente nosotros tenemos que defender nuestro patrimonio”.
Además de anunciar para hoy en el Campo de Marte de Puno una marcha de reivindicación de artesanos y agricultores de esa región, el diario Los Andes recoge declaraciones de la congresista Margarita Sucari, para quien “el Ekeko es una representación de la abundancia, la fortuna, la felicidad y es la figura principal de nuestra Feria de las Alasitas que celebramos todos los meses de mayo, como se ha venido transmitiendo de generación en generación”.
Sucari indicó que solicitará que la UNESCO se pronuncie con relación a este tema y que el Instituto Nacional de Cultura adopte una posición oficial en defensa de los intereses culturales de ese país.
Finalmente, también entrevistada por la cadena RPP, Lidia Cortez Ñaca, directora general de la Promotora Cultural de los Andes, manifestó que “el Ekeko pertenece al altiplano y por lo tanto a la cultura peruana y boliviana”.
Para la experta, si bien este diosecillo es una “propiedad compartida”, esto no ocurre con el baile de la diablada, “que es netamente peruano y concretamente de Puno”.
Una artesana afirma que hizo conocer la Alasita en Perú hace 52 años
Julia Camacho, una de las más antiguas artesanas de la Feria de la Alasita de La Paz y miembro de la Asociación Decanos en Miniatura, cuenta que ella y otros comerciantes llevaron por primera vez las costumbres de la Alasita y la efigie del Ekeko a Puno, Perú, en 1957.
“Me siento un poco culpable”, señala Camacho, ante la controversia desatada por el pedido peruano de reconocer a esta tradición como binacional. “A mis 18 años —agrega— junto a mi cuñada fuimos las primeras en sacar las miniaturas, entre ellas el Ekeko, a la localidad de Puno, Perú. Desde entonces han pasado 52 años y nosotros siempre vamos casi cada año, incluso este último mayo hemos ido a vender en la fiesta de la Cruz Andina”. La anciana comenta: “Ellos (los peruanos) ni siquiera conocían al Ekeko y las miniaturas y no entiendo por qué ahora quieren adueñarse”.
También presente en la rueda de prensa convocada ayer por la Alcaldía para ratificar el origen boliviano de la Alasita y todos sus símbolos, Juan Ricaldi señaló: “Tengo 31 años de antigüedad en la feria, cuando cumplí 25 años personifiqué al Ekeko e hice una revista sobre su historia en base a libros que fueron escritos por Ponce Sanginés, Rigoberto Paredes, Arturo Posnansky y Mario Montaño, donde se prueba que todo empezó en Tiwanaku, en territorio boliviano. Me da bronca que el Perú se quiera apropiar de esta nuestra riqueza”.
Un diosecillo tiwanacota que “emigró” a La Paz
Tres historiadores, antropólogos y arqueólogos sustentan en hallazgos de cerámicas y relatos de tradiciones y costumbres prehispánicas, el origen tiwanacota del Ekeko y la fiesta de la Alasita y su posterior culto en la ciudad de La Paz.
En su libro De la tradición paceña, el historiador Antonio Paredes Candia señala que la feria religioso-pagana de la Alasita es una de las más antiguas de la ciudad de La Paz, y en tiempos precolombinos era conocida como la “fiesta sagrada del Ekhakho” y se celebraba durante varios días en el solsticio de verano.
Según Paredes, “la fiesta se impuso hasta la Colonia y continuó hasta que un Obispo la prohibió porque daba lugar a costumbres licenciosas. Recién en el siglo XVIII, Sebastián de Segurola —gobernador intendente de La Paz— la volvió a restablecer trasladando el culto del 20 de octubre (fecha original) al 24 de enero”.
Sobre el Ekeko, originalmente escrito Ekhekho o Ekhakho, el investigador dice que “es un diosecillo kolla pagano que representa la abundancia”. Acudiendo a una investigación de Rigoberto Paredes, afirma: “Se le rendía culto constantemente, cuando alguna desgracia turbaba la alegría del hogar. Su imagen fabricada en oro, plata, estaño, piedra y barro, se encontraba en todas las casas precoloniales”.
En cuanto al origen y antigüedad del símbolo, además de referencias al Ekeko en las crónicas de Ludovico Bertonio, uno de los primeros narradores del Nuevo Mundo, el arqueólogo Arturo Posnansky sostiene en uno de sus libros: “La fiesta del Ekeko ya se celebró en Tiwanaku por los habitantes prehispánicos. Los hallazgos de miniaturas atribuidas al Ekeko en excavaciones en Tiwanaku y el altiplano boliviano confirman esta aseveración”.
La teoría del origen tiwanacota de esta efigie la refuerza Carlos Ponce Sanginés, para quien “las estatuas con forma de un hombre jorobado —de las que derivó el Ekeko— son un paradigma divinizado del rayo, como fenómeno natural al que se le rendía culto”. El especialista dice que las primeras estatuas de jorobados corresponden a las etapas IV y V de la era imperial de Tiwanaku, ente los años 374 y 1187 después de Cristo.
Mas detalles
En agosto, Bolivia y Perú se enfrascaron en una polémica en torno de la diablada.
En el país vecino aseguran que esta danza es orginaria de todo el altiplano.
Similar disputa se libra en relación con el tradicional Ekeko de la Feria de la Alasita.
Tres historiadores comprueban que la efigie se originó en Tiwanaku, Bolivia.
“Queremos decirles a los hermanos peruanos que hay que respetar la historia y las tradiciones”.
Dos parlamentarios y dos funcionarios culturales de Perú reivindican para su país a la tradición de Alasita.





BOLIVIA EVITARÁ POLÉMICA "INFANTIL" CON PERÚ SOBRE PATRIMONIO CULTURAL

El gobierno boliviano afirmó que no ingresará en una polémica "hasta infantil" con el presidente de Perú, Alan García, que defendió el origen peruano de la danza La Diablada y del Ekeko, una deidad aymara, que Bolivia reclama como suyas.
"No puede ser que un presidente de un país entre a una polémica que seguramente requerirá una revisión cultural sobre costumbres, sobre cultura", dijo el vocero presidencial Iván Canelas en conferencia de prensa.
"Queremos dejar bien claro que el gobierno boliviano no va a entrar en una polémica hasta infantil sobre estos temas que seguramente van a ser discutidos en otro nivel", remarcó.
Canelas no quiso dar mayores consideraciones sobre las declaraciones del presidente peruano, en un nuevo matiz de las ríspidas relaciones diplomáticas entre ambos países.
"Cuando dicen, en un extremo extravagante, que el Ekeko o La Diablada no son de aquí, sino de allá (Bolivia), yo digo ¿y cómo se llamaba ese país antes? Se llamaba el Alto Perú, era parte de esto", dijo el martes -en la población de Ayacucho- Alan García, que sostiene constantes roces con su par boliviano Evo Morales.




¿Y SI EL PISCO FUERA CHILENO?

Ya de sobra es sabido a estas alturas el robo descarado de nuestra identidad cultural por parte de los “hermanos” peruanos. Al último ultraje que significó el hecho de que Miss Perú, Karen Schwarz, vistiera un traje de diablo, alegando que es de origen puneño (por tanto peruano), ahora se suma la pretensión de declarar al Ekeko como un diosecillo de origen binacional, cuando el Ekeko es más paceño que la marraqueta o la papaya Salvietti, y que para mayor dato la actual forma de veneración a dicho diosecillo proviene del tiempo en el que Julián Apaza, Túpac Katari, hiciera temblar a la ciudad de La Paz cuando ésta todavía era parte de la colonia española.
Sin ánimos para amargarme la vida, he decidido que, ya que Perú clama por la autoría compartida de muchas cosas bolivianos, nosotros (los bolivianos, claro está), podríamos empezar a “nacionalizar” algunas cosillas del Perú, a saber:
Sucede que el Marito Vargas Llosa había sido pues un llockalla kochala, que después se haya ido al Perú y allí cambiara su nacionalidad ya es otra cosa, pero de que es boliviano, lo es…
Resulta que San Martín, antes de ser de Porres, era pues de Angola e Iriondo, como lo pueden atestiguar varios descendientes de familiares suyos que actualmente radican en Tocaña, en los Yungas paceños…
A estas alturas, el ceviche es nomás pues boliviano, porque actualmente yo camino por las calles de La Paz y El Alto y no hay zona donde se ofrezca comida en la que no haya un local (mejor dicho un montón de ellos) que no nos ofrezca un suculento plato de ceviche, por lo que los bolivianos disfrutamos de una variedad de productos marítimos, y eso sin tener ni medio metro de costa marítima…
Resulta que la Inca Kola está pues a punto de ser nacionalizada por nuestro actual Gobierno del cambio, ya que en sintonía con sus ansias de retroceder a los tiempos del incario, la Inca Kola va a tener nomás pues su lugarcito en nuestra sed, ya que la denostada, neoliberal y proimperialista Coca-Cola será borrada del mapa…
Investigadores sostienen que la Chabuca Granda y su flor de la Canela… ¡son sucrenses!, el rancio abolengo de la ciudad capital de Bolivia es pues la verdadera cuna de tan insigne compositora… nomás tienen que oír la letra “original”: “Déjame que te cuente sucrense…”.
Se ha descubierto que la marinera es pues otra variante de la cueca chuquisaqueña, ya que sus finos pasos y coreografía son propios de la elegancia de este departamento…
¡Ah!, y habría que recordarles a los hermanos peruanos que, ya que han decidido compartir nuestra cultura, que ellos también compartan la suya con la hermana República de… ¡Chile! Y así en esa corriente, a partir de mañana voy a proclamar que el origen del pisco es nomás… ¡chileno!
¡Hey dicho! (Gary A Valenzuela H.)




ESTUDIANTES DE EL ALTO REALIZARAN ENTRADA FOLKLÓRICA EN DEFENSA DEL PATRIMONIO CULTURAL DE BOLIVIA

La Federación de Estudiantes de Secundaria de la ciudad de El Alto en coordinación con la alcaldía realizaran el próximo 26 de septiembre la primera entrada folclórica estudiantil en defensa del patrimonio cultural de Bolivia y por una adolescencia integral, participativa y comprometida.
"La federación de estudiantes de la ciudad de El Alto y la alcaldía van ha realizar la primera gran entrada folklórica estudiantil en defensa del patrimonio cultural de Bolivia", informó a la ABI la responsable de la unidad cívico cultural de la alcaldía de El Alto, Nelva Muñoz.
La responsable de la actividad explicó que hasta el momento se inscribieron 20 unidades educativas de la cual se prevé la participación de 30, además de tener como invitados especiales a colegios particulares.
Muñoz indicó que el premio al primer lugar constará de equipamiento al área de física y química de la unidad educativa ganadora y computadoras para el segundo y tercer puesto.
Finalmente, indicó que la concentración será en la plaza La Paz y tendrá un recorrido por la avenida Juan Pablo segundo hacia el complejo fabril.





LAS DANZAS DEL PAÍS CARECEN DE NORMAS QUE LAS PROTEJAN

El país carece de un registro oficial de las danzas tradicionales bolivianas, que esté avalado por el Servicio Nacional de Propiedad Intelectual (Senapi). Esto se debe a la falta de una reglamentación nacional e internacional que permita la catalogación de la propiedad intelectual colectiva; es decir, de las creaciones de un pueblo.
Ante esta carencia, los países vecinos pueden reivindicar como suyas las expresiones culturales características del país.
“Las danzas no son creadas por una sola persona. Por lo general son manifestaciones de los pueblos y, lamentablemente, en la parte de derechos de autor colectivo se avanzó muy poco en el país y en el exterior”, señaló Javier Escalier, ex director del Senapi. De ahí que “Brasil no registró la samba, Argentina no registró el tango, ni Bolivia la morenada”, dijo.
En esa línea, el investigador del Museo Nacional de Etnografía y Folklore (Musef), Milton Eyzaguirre, lamentó que ante la falta de la normativa nacional e internacional, “en la actualidad Perú puede reivindicar como suya la diablada, la morenada u otras expresiones”.
Hace dos meses se abrió una polémica entre Perú y Bolivia a causa del origen de la danza de la diablada, luego de que Miss Perú se presentase con el traje de este baile en la categoría de Traje Típico en el Miss Universo. Esta medida causó molestia en las autoridades bolivianas. Al impasse se sumó la reciente polémica por el origen del Ekeko, el dios de la fortuna y figura principal de la fiesta paceña de la Alasita, como un elemento del patrimonio andino. El domingo, el vecino país también reivindicó en la capital peruana a la danza de la morenada como una manifestación propia de Puno.
Ante este hecho, el Ministerio de Culturas anunció que buscará modificar la reglamentación nacional para registrar en el Senapi las danzas, la música e incluso los instrumentos creados en el país. “Estamos formalizando una modificación en la reglamentación que permitirá a todas las danzas y expresiones folklóricas registrarse en el Sistema de Propiedad Intelectual del Estado”, explicó el 20 de agosto el ministro de Culturas Pablo Groux, durante la jornada de reivindicación de la diablada.
La autoridad explicó, además, que una vez que se modifique esta reglamentación “se desarrollará un catálogo completo con las danzas folklóricas habituales, pero también con aquellas danzas que forman parte de las fiestas más autóctonas de Bolivia. Se hará el registro de instrumentos y composiciones musicales”, agregó.
Según Luis Oporto, director de la Biblioteca y Archivo del Congreso Nacional, y experto en la protección de documentación, la actual Constitución Política del Estado reconoce las cosmovisiones, la historia oral, los conocimientos y saberes y tecnologías tradicionales como componentes del patrimonio. “A partir de ello, el Senapi debe diseñar un marco legal para regular este tema”.
Según Escalier, el 2007 se organizó un encuentro internacional sobre protección intelectual, por la necesidad de contar con una catalogación. “Hubo un encuentro en Ginebra en el que la Organización Mundial de Propiedad Intelectual instó a los países a desarrollar la normativa para el registro de la propiedad colectiva”.

martes, 1 de septiembre de 2009

EL EKEKO, EL DIOS BOLIVIANO DE LA PROSPERIDAD

El Ekeko tiene su origen en Tiwanaku, que está en territorio boliviano. El Ekeko no es un dios, sino una divinidad de la fecundidad. Tiene varias maneras de representación, en Tiwanaku se lo representaba con el pene erecto, también lo representaban con joroba. El Ekeko formaba parte de la jerarquía que acompañaba a los incas, pero su origen no es incaico, sino tiwanacota. El diocesillo era tan importante en las decisiones de la realeza, que existen cuadros antiguos con la imagen de un enano al lado de las autoridades. El Ekeko era como un “ministro del interior” de la jerarquía tiwanacota y su opinión era bien escuchada por los monarcas. Por esto y por mucho más el Ekeko es boliviano . Los artesanos de Bolivia viajan a otros países y llevan sus productos para lucirlos, ahora esos países (Perú y Chile) quieren adueñarse de El Ekeko y de otras costumbres bolivianas.
Por ejemplo, la festividad de La Alasita en Bolivia se celebra desde hace más de un siglo, en cambio en Puno se la hace desde 50 años.
EL EKEKO EN BOLIVIA.- El Ekeko es el dios de la abundancia en la mitología boliviana andina y del altiplano. Su imagen se vende en los mercados de ese país y goza de gran popularidad sobre todo a fin de año, ya que cada hogar debe contar con un Ekeko entre el Año Viejo y el 24 de enero, periodo del solsticio de verano en el sur. Es en esa fecha donde podemos palpar claramente el sincretismo entre la festividad cristiana y pagana: la fiesta del Ekeko celebrada en el solsticio de verano en el hemisferio sur el 24 de enero fue unida al festejo de la Virgen de la Paz y también al año nuevo según el calendario gregoriano.
La efigie del Ekeko es un pequeño hombre un poco gordo – debemos recordar que es el dios de la abundancia, así que no puede ser delgado – portando el traje tradicional boliviano, con el gorro andino. La estatua del Ekeko, hecha de piedra, cerámica, de hojalata o estaño, madera o incluso hasta plata, se pone en la casa, en algún lugar donde esta deidad pueda estar “cómoda”. No es necesariamente una efigie grande. Las hay desde un tamaño que puede caber encima de una moneda de plata. El hombrecito lleva los brazos levantados a los lados, pues en ellos se le irán colgando las alasitas.
La palabra “alasitas” significa en lengua aymara “cómprame”. Son miniaturas de toda clase de cosas que una persona pueda desear obtener. Una alasita muy común son pequeños billetes, porque la gente necesita dinero para llevar a cabo sus proyectos. Otras alasitas más específicas son: si uno desea viajar, compra una pequeña maleta; si uno quiere comprarse un coche, compra un cochecito; si un campesino desea buena cosecha, compra una alasita de un saco de granos de cereales; si una familia quiere tener siempre comida, compra una alasita de bolsita de arroz; si uno desea tener su
erte en su negocio, pues una alasita de una pequeña tienda. Es increíble la diversidad de alasitas que se venden, y el detalle con que están hechas.
La leyenda del Ekeko data de tiempos prehispánicos. Cuentan los nativos que allá en el Altiplano boliviano vivía un hombre aymara llamado Iqiqu, que además de ser generoso y alegre, emanaba armonía, sabiduría y tranquilidad. Pero con la llegada de los blancos, se acabó esa felicidad, ya que Iqiqu fue perseguido. Los blancos lo apresaron y fue muerto y descuartizado, poniendo las diferentes partes de su cuerpo en distintos lugares, para que no pudiera volver a nacer.
La leyenda toma un cariz político contemporáneo al contar que cuando se reúnan todas las partes del cuerpo del Ekeko, entonces el pueblo aymara renacerá junto con él.






CONTINÚA EL REINADO DEL EKEKO EN LA ALASITA

Bolivia Com. (www.bolivia.com)

Pequeño, casi enano, fuerte (mastuco en lenguaje criollo), de ralos bigotes, fumador empedernido, con lluchu y sombrero, cargado de innumerables productos de la canasta familiar y de otros que también son necesarios para la vida y comodidad de la familia, el Ekeko, ancestral figura de la cultura paceña sigue entronado en la fiesta de la Alasita. Todo se hace a su nombre, nadie compra nada sin pensar en que éste dios de la abundancia (significado castellano de la voz aimara ekeko) lo hará realidad en el transcurso del año.
Dicen algunos historiadores que el Ekeko ya era conocido en el kollasuyo y que a él le daban la categoría de dios; un dios de la prosperidad y de la fortuna. Según esas creencias, el Ekeko se encargaba de llevar al hogar alegría y fortuna y también se encargaba de ahuyentar las desgracias. La historia del Ekeko y de la fiesta de Alasita (voz aimara que significa comprame) no tiene gran cantidad de documentos escritos, pero José de Mesa asegura que habría sido don Sebastián Segurola, gobernador intendente de La Paz, cargo público que ahora se conoce como alcalde; quien dispuso, allá por 1781, que se lleve adelante una fiesta por el hecho de haber salvado a la ciudad del asedio de los indios. Es decir que un acto de gratitud hacia la Virgen instauró el 24 de enero como día de la fiesta del mercado de miniatura, costumbre que los aborígenes tenían desde los antiguos Kollas con el surgimiento del Ekeko.
Al haberse restablecido la fiesta del mercado de miniatura donde se intercambiaban objetos pequeños con monedas de piedra, se fotjó, poco a poco, el culto al legendario Ekeko.
Al Ekeko aún se lo conserva en muchas casa paceñas, aunque su figura es cada vez más, exclusividad de la feria. El Ekeko tiene un lugar especial, casi un ara; es partícipe de las challas y se lo adorna con mixtura y serpentina. En determinados momentos del año se le pone un cigarrillo prendido en la boca; sus creyentes dicen que fuma. Consume todo el cigarrillo y más vale que no se apague a la mitad, porque según la creencia, si esto sucediese, los deseos no serán escuchados. Toda una señal de malos augurios.
Un documento de la Casa de la Cultura de la Alcaldía de La Paz, al referirse a este extraño personaje señala que “los investigadores del período prehispánico y virreinal, han rastreado en el pasado buscando los orígenes del personaje. De las investigaciones de Carlos Ponce, se deduce que Tunupa o Tonopa, a quien también se le llama EKEKO, es un dios prehispánico que posiblemente se remonta al período clásico de la cultura Tihuanacu, (200 A.C – 700 D.C), que ejercía amplio dominio sobre el fuego del cielo y que según otros investigadores como Rowe tenía relación con el trueno y el rayo. Según Teresa Gisbert se puede concluir que Tunupa era un antiguo dios del rayo, la lluvia y las estaciones geotónicas como los volcanes. En lugares como Calcha. Carabuco, la región del lago Titicaca y el altiplano orureño, en que aparece el mito Tunupa, curiosamente hay tradiciones relacionadas con los fenómenos descritos y un volcán de la última región citada, lleva su nombre.”
El Museo Municipal Costumbrista tiene, entre sus riquezas, un ejemplar que representa al Ekeko. La efigie de éste dios, se representó en Tihuanacu como un personaje masculino, jorobado y el sexo en erección.
La presencia de este dios prehispánico, cuyo origen debe ser encontrado remontando los siglos de antes de nuestra era, fue interrumpida con la llegada de los españoles al continente, pero a través de la tradición cultural, su figura, con algunos cambios fue reinstaurada, especialmente por el mestizaje y ahora su presencia, entronizada está, tan firme como hace centenares de años, en la feria de la Alasita.
La fiesta tradicional paceña va dejando sus particularidades para pasar a ser una feria más de compra y venta de artículos.





DESCUBRIENDO EL MISTERIO DEL EKEKO

La Palma interactivo (www.lapalmainteractivo.com)

Herramientas, comestibles, muebles, lavadoras, y hasta computadoras en miniatura son algunos de los obsequios predilectos que los pobladores de La Paz, Bolivia, obteniene cada 24 de enero, para complacer al "Ekeko", con la esperanza de que la pequeña deidad cumpla sus más fervientes deseos.
Conocido como el "dios de la abundancia," el Ekeko es un gracioso hombrecillo, rechoncho, pícaro y fumador, altamente venerado en Bolivia y en algunas regiones de Perú y Argentina.
Aunque su imagen suele variar, es fácil encontrarlo cargado de cosas, atavi
ado de su multicolor vestuario tradicional boliviano, con todo y lluchu (una especie de capucha de hilo) y sombrero.
Algo muy peculiar de este personaje es precisamente la enorme cantidad de productos y objetos de la vida cotidiana que cuelgan de sus ropas, y el cigarrillo que permanece humeante entre sus dientes.
El Ekeko es una figura ancestral de la cultura incaica, venerada desde siglos antes de la Conquista. Sus seguidores le adoraban, pues se creía que, como el dios de la prosperidad y la fortuna, ahuyentaba la desgracia de los hogares y atraía la fortuna.
Se piensa que existía y que se originó dentro de la civilización Tihuanacu, la cual habitaba en la zona del Altiplano y el Lago Titicaca. Al llegar los incas, estos adoptaron la imagen, y la convirtieron en una importante deidad de la fertilidad y la buena suerte.
En sus inicios, el Ekeko era de piedra, jorobado, tenía rasgos indígenas y no llevaba ningún tipo de vestimenta; su desnudez era símbolo de sus poderes de fertilidad.
Durante la colonización, los españoles intentaron erradicar su devoción, pero los indígenas se resistieron. Eso sí, la imagen sufrió ciertos cambios, entre ellos, su desnudez fue cubierta y sus rasgos alterados, ahora más mestizos.
La Iglesia Católica también intentó prohibir su culto, y al no lograrlo, aceptó al Ekeko como parte indeleble de la cultura boliviana.
Hoy en día, quizá muchos de sus fieles no recuerden sus orígenes, sin embargo, creen ciegamente en su "amistad" y en sus "milagros".
Y es que al Ekeko se le atribuyen diversos "poderes". Además de buena suerte, se cree que el simpático personaje es capaz de materializar los deseos de las personas si estos le obsequian un ejemplar en miniatura de los mismos.
Muchos tienen en sus hogares un Ekeko, sobre todo las personas de pocos recursos. Con la esperanza de que su amigo Ekeko resuelva sus problemas y mejore su situación económica, ellos a cambio lo consienten, adornan su entorno con billetes y monedas en miniatura. Además, satisfacen el gusto de su amigo por el cigarro, al mantenerlo siempre humeante, teniendo cuidado de que se apague antes de llegar a la mitad, ya que esto le causaría un disgusto al hombrecillo, y resultaría en un mal augurio.
Pedirle favores al Ekeko es cuestión de cada día para los bolivianos, pero el 24 de enero, la práctica se intensifica. En esta fecha comienza la celebración de la Feria de Alasitas, una feria de miniaturas artesanales, inspirada y creada precisamente en torno al diminuto "dios de la fortuna, la alegría y el amor".
Aquellos que quieran mimar a su hombrecillo acuden a la feria en La Paz, para adquirir todo tipo de minúsculos objetos, todos aquellos que se desean obtener durante el año.
Para el amor, se obtienen miniaturas de gallos y gallinas, símbolos de la pareja ideal.
Las miniaturas suelen ser de cerámica, pero las hay de metal y hasta de piedra, y pueden ser desde automóviles, electrodomésticos, y víveres, todas pequeñas obras de arte, reproducciones exactas de los objetos reales.
Todos estos pequeños bienes se adquieren y luego, al mediodía del 24, se ch'alla, se acude a la "bendición" de los objetos por personas especializadas que rocían alcohol, vino y hasta pétalos de rosa sobre ellos para que los deseos de sus dueños se hagan realidad.
Muchos, después de este ritual, acuden a las iglesias católicas donde sacerdotes se encargan de bendecir a las personas con agua bendita.
Los bolivianos regresan a sus casas y con fervor, cuelgan las miniaturas en los hombros del hombrecito y encienden su cigarrillo, con la esperanza de que este cumpla sus peticiones.
Es así como una tradición prehispánica ha logrado sobrevivir el paso del tiempo, y permanece vigente, manteniendo vivas el encanto y la esperanza de un pueblo que ha encontrado la manera de vivir con humor y alegría a pesar de la adversidad.





EL DIOS BOLIVIANO DE LA PROSPERIDAD Y LA ALEGRÍA, SEGÚN LA TRADICIÓN, CONCEDE DESEOS A CAMBIO DE MINIATURAS DE LAS PETICIONES

El Periódico de España (www.elperiodico.com)

El solsticio tiene en Bolivia su gran momento fetichista. Llegó la hora de pedir y esperar el milagro. Nadie mejor que el Ekeko para poner a prueba la consistencia de los sueños. El Ekeko es el dios de la abundancia, la fecundidad y la alegría. Y aunque tuvo su origen entre los Tiwanaku, milenarios habitantes del altiplano y las orillas del lago Titicaca, hoy su preferencia atraviesa las clases sociales y llega hasta el mismo Estado.El Ekeko es representado como una persona sonriente, y con algunos kilitos de más. La estatuilla es vestida con ropas típicas y carga una gran cantidad de bultos: alimentos y otros objetos de primera necesidad. En la boca tiene un orificio que permite introducirle los cigarrillos encendidos que se reclaman como ofrenda. El Ekeko, dicen, creen, pregonan en las calles paceñas, es capaz de conceder los deseos de sus seguidores. Pero no gratis. Hay que ofrecerle, a cambio, un regalo a pequeña escala de lo que se quiere. Estas miniaturas reciben el nombre de alasitas.
Euros de barro
La deidad recibe una copia en miniatura, por lo general hecha de cerámica, de una casa, un automóvil, electrodomésticos, títulos universitarios, un pasaporte y, claro, billetes. Los euros hechos de barro son ahora los preferidos. "El boliviano y el dólar se están devaluando", explica María Teresa Aguilar, vendedora de talismanes.En la feria de las alasitas, sobre las avenidas Simón Bolívar y Camacho de La Paz, se venden las artesanías requeridas para el ritual. Abre cada 24 de enero y, a lo largo de tres semanas, más de 2.000 artesanos ofrecen toda la variedad de imágenes que se despliegan en la imaginación de los bolivianos.
"Las alasitas y el Ekeko sintetizan esa esperanza que tenemos los bolivianos", dijo el vicepresidente Álvaro García Linera en la ceremonia de apertura de la feria. García Linera hizo allí saber cuál era su anhelo. Quería que le regalen nuevamente una gallitina, el objeto que se necesita para conquistar el amor. Las aves de cerámica que le había regalado en el 2008 el presidente Evo Morales no surtieron efecto. "Espero que, ahora sí, las gallinas cumplan lo que tienen que hacer", dijo.
Para que las esperanzas depositadas en las alasitas se hagan realidad, hay que rociarlas con alcohol o vino, pétalos de flores, sahumerio (!fragancias hindús al servicio de la utopía altiplánica!) y oraciones que mezclan tradiciones ancestrales y católicas. El Ekeko, recomiendan además, debe estar acompañado. Le gustan las cholitas y las negritas. El tótem debe ser puesto en un lugar especial, por ejemplo la sala o el dormitorio. "No le enciendan velas. Lo único que no debe faltarle es un cigarro los viernes", se insiste. El Ekeko no puede comprarse: debe ser regalado por alguien. Se aconseja cambiarle su prenda todos los años.Hay quienes siguen el ritual convencidos y al pie de la letra. Están los que lo hacen por las dudas. Y abundan los escépticos. En un reciente artículo publicado por Los Tiempos, un diario de Cochabamba (centro), queda la constancia de ese desencanto.
Decepciones"No se fíe de los ekekos", dice el autor de este manifiesto de la incredulidad. "Después de 50 años de matrimonio, durante los cuales le prometí a mi esposa prosperidad, ahora vivo de las remesas que me envía desde España, y cuando estas fallan vivo de la plata que me prestan algunas cholas generosas", añade. El hombre recuerda que cada 24 de enero, el Día de la Alasita, su esposa lo acicalaba, le recortaba el bigote, igualaba sus frondosas cejas, y él, a tono con las expectativas, se calzaba sus mejores zapatos con tacones cubanos. La pareja iba dichosa a la feria de miniaturas, confiada en que luego el Ekeko los llenaría de abundancia. Pero un día, dice el hombre que ya no cree en milagros, su esposa se convenció que el Ekeko "era un impostor", hizo las maletas y se fue a Zaragoza.
Las muestras de decepción se alternan en la prensa boliviana con pruebas contundentes de eficacia totémica: las miniaturas dejan su estado inanimado para dar prueba de los poderes de la deidad. A los ruegos individuales se le suma ahora uno colectivo. Que la Constitución de Morales sea algo más que una ficción jurídica y traiga la felicidad prometida.
Cuentan que ya circulan alasitas de la Carta Magna a las que se encomiendan los creyentes de la refundación boliviana.











viernes, 21 de agosto de 2009

SIMPLEMENTE ESPECTACULAR: LA DIABLADA HIZO BAILAR A SU PAIS. MILES DE DANZARINES REIVINDICARON QUE LA DIABLADA ES ORUREÑA Y BOLIVIANA

La banda Imperial de Oruro Sin Rival hace su paso espectacular por las puertas de Palacio de Gobierno interpretando la música original de la diablada. Los aplausos no se dejaron esperar de miles de bolivianos que ratificaron que la diablada es boliviana. (Imágenes Rafael Escobar)

La “Jornada de reivindicación de la diablada” movilizó ayer a los bolivianos. El evento principal se realizó en la plaza Murillo, donde cerca de un millar de bailarines y músicos de Oruro y de La Paz brindaron un espectáculo donde esta danza fue protagonista. Los fuegos artificiales adornaron el ingreso de los bailarines. En Santa Cruz, paralelamente, el Concejo Municipal cruceño invitó a la población a un acto de “apoyo a la cultura nacional” en la plaza 24 de Septiembre. Allí, diferentes fraternidades bailaron la danza nacional que escenifica la lucha entre el bien y el mal.

"¡Dale china! ¡Fuerza diablo!". Eran los gritos del público, principalmente de los jóvenes que se dieron cita al lugar, muchos de ellos portando cuernos luminosos. “Estoy conmovido, no sólo por lo que hemos visto en la plaza Murillo, sino por lo que ha ocurrido en el resto del mundo. Los bolivianos han danzado la diablada en Estocolmo (Suecia), en Nueva York (EEUU), en Chile y en Buenos Aires (Argentina)”, manifestó el ministro de Culturas, Pablo Groux.

En una espectacular e inédita presentación, miles de danzarines reivindicaron anoche que la Diablada es orureña y boliviana.
Las cinco diabladas que participan del Carnaval de Oruro, declarado por la Organización de las Naciones Unidas para Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), como Obra Maestra del Patrimonio
Oral e Intangible de la Humanidad, hicieron vibrar de emoción a
miles de habitantes de esta ciudad sede del gobierno boliviano, que colmaron la plaza Murillo y sus calles adyacentes.
Al grito de ¡La Diablada es Boliviana! , ¡Viva Oruro!, ¡Viva Bolivia!, los diablos, china supay, osos y cóndores, desfilaron por la calle Yanacocha, para ingresar a la Comercio y la plaza Murillo, arrancando aplausos de quienes se apostaron en las aceras.
La emoción llegó a su máximo nivel cuando los conjuntos ingresaban a la plaza Murillo donde se había instalado un palco especial desde donde las autoridades del gobierno y departamentales de La Paz y Oruro, alentaban a los danzarines que desataban la alegría de los allí presentes.
A su turno, La Gran Tradicional Auténtica Diablada de Oruro, el Conjunto Tradicional Folklórico Diablada de Oruro, la Fraternidad Artística y Cultural La Diablada, la Diablada Ferroviaria y la Diablada Artística Urus, llenaron de emoción a los miles de espectadores. Luciendo sus mejores trajes, mostraron al mundo que la danza de la Diablada es de Oruro y es de Bolivia.
Las espectaculares caretas junto a los relucientes trajes llamaron la atención de propios y extraños y, de
periodistas nacionales y extranjeros que asombrados observaron la coreografía y el desplazamiento de los danzarines. La Auténtica le puso el “broche de oro” con la presentación del relato de los Siete Pecados Capitales, ante un público enfervorizado que pese al frío reinante, no se movía y permanecía de pie observando y participando del sin igual desfile.
La presentación se inició a las 19:00 horas y estuvo presidida por las autoridades municipales de Oruro, encabezadas por el alcalde Edgar Bazán y los concejales Ernesto Bernal, presidente del Concejo, Hans Avila y Gloria Romano.
Portando la bandera de Oruro y la sagrada tricolor Rojo, Amarillo y Verde ingresaron a la plaza Murillo bailando al son de la Diablada para luego dirigirse al palco oficial.
La presentación culminó con el “segundo Himno de Bolivia”, la cueca Viva mi Patria Bolivia que fue cantada con profunda emoción por los asistentes, por los danzarines y autoridades que, finalmente, se confundieron en medio de la calle al frente del Palacio de Gobierno, profiriendo vivas a Bolivia, a Oruro y reafirmando, una vez, más, que la Diablada es boliviana, danza emblemática del Carnaval de Oruro.
JORNADAS
Por la mañana y la tarde se efectuaron las Jornadas Culturales de Reivindicación de la Diablada Boliviana en instalaciones del Palacio Chico. El ministro de Culturas Pablo Groux, durante el acto de inauguración afirmó que de hoy en adelante, la danza de la Diablada se convertirá “en un símbolo de nuestra reivindicación como país, como nación, como los herederos de una cultura que la hemos atesorado, cuidado y vamos a proyectar esa institución que es el Carnaval de Oruro”.
De estas jornadas participaron destacados intelectuales y
folklorólogos expertos en el tema.
El Padre Jairo de Jesús Salazar afirmó que el Santuario del Socavón, guarda la memoria histórica de Oruro, desde la prehistoria, hasta nuestros días.
Dijo que el Carnaval de Oruro no necesita defensa y que más bien, es obligación moral, conservar su belleza y ofrecerla al mundo.
La danza de la Diablada nació en Oruro y es el epicentro del Carnaval basado en la devoción a la Virgen del Socavón, sentenció.
También participaron destacados intelectuales orureños como Carlos Condarco Santillán, Maurice Cazorla, Jorge Vargas Luzza, Antonio Revollo y hoy lo harán Jesús Elías Lucero, Luzmila García, Wálter Zambrana y el abogado constitucionalista Iver Pereira.





UNESCO EXPRESÓ SOLIDARIDAD CON LA PROTESTA BOLIVIANA

La diablada rompió ayer la rutina de la sede de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), en Francia. Ataviados con el traje característico de esta danza, un grupo de residentes bolivianos acompañó a la embajadora Luzmila Carpio hasta las oficinas de esta organización, donde la representante del país se reunió con altos funcionarios.
La Embajada de Bolivia en Francia informó que los representantes de la Unesco expresaron su solidaridad con Bolivia, ante el impasse con Perú por el uso que hizo Miss Perú de un traje inspirado en la diablada boliviana.
Carpio se reunió, entre otros, con el director adjunto del Gabinete del director general adjunto de la Unesco, Marcio Barbosa. “Durante la reunión (...) se exhibió a los altos funcionarios de la Unesco, los trajes típicos de la danza de la diablada. Los altos funcionarios de la Unesco expresaron su total solidaridad y sensibilidad con el Estado Plurinacional de Bolivia y su pueblo, en mérito a la última visita oficial a nuestro país, el 2007, del actual director general de la Unesco, Koïchiro Matsuura, quien tuvo la ocasión de disfrutar personalmente de la misma danza de la diablada”, se lee en el comunicado emitido ayer por la legación diplomática.
Sobre dicha visita, la Dirección de Comunicación del Ministerio de Culturas recordó ayer que Matsuura declaró el 27 de marzo del 2007 que “el Carnaval de Oruro es una de las Obras Maestras del Patrimonio Intangible, y me alegra haber podido gozar al menos de una parte significativa de él, como ha sido la diablada”.
En la reunión en Francia, la embajadora Carpio remitió una carta para el Director General de la Unesco, expresando la protesta de Bolivia en relación a este tema y “pidiendo se tomen medidas urgentes, adecuadas, oportunas y pertinentes, en resguardo del patrimonio cultural boliviano y del respeto al origen de nuestras costumbres y tradiciones”, dice el documento de la embajada.
La representante boliviana estuvo acompañada por residentes bolivianos en Francia, quienes llegaron a las oficinas de la Unesco vestidos con el traje que caracteriza a la danza nacional.
Una de las tareas encomendadas por las Naciones Unidas a la Unesco es la de apoyar a los países a salvaguardar su patrimonio.
Declaratoria
Patrimonio • El 2001, la Unesco declaró al Carnaval de Oruro, cuyo emblema es la danza de la diablada, como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad.
Proceso • Bolivia realizó la petición para esta declaratoria en los años 90. La última se inició en 1999 y culminó el 2001. El proceso requirió que técnicos de la Unesco visiten el país para realizar diversas evaluaciones.



EL TALENTO BOLIVIANO NUTRE LAS FESTIVIDADES PERUANAS

Músicos, bailarines y artesanos bolivianos son invitados anualmente para nutrir con su talento diferentes festividades folklóricas que se realizan en el altiplano peruano. Para el director del Taller de Danza Fantasía Boliviana, José Farfán, este hecho ha impulsado a que algunas de las expresiones culturales del país sean apropiadas en el vecino país.
Farfán asegura que, desde la década de los 70, su elenco ha sido invitado para participar en distintas entradas peruanas. “Comencé llevando en 1976 mi grupo Fantasía Boliviana. A mí me invitaron al Festival de Inti Raymi (Cusco), pero sé de otros grupos de danzarines bolivianos que participan en festividades de otras regiones peruanas”, explicó.
Farfán señala que las invitaciones surgen de centros culturales y de empresarios privados que organizaban los eventos folklóricos. “A lo largo de mis visitas vi cómo la diablada iba cautivando a los peruanos. Era la más esperada, era algo especial. Luego poco a poco fueron copiándola”.
El artista aseguró que, además de la diablada, en las poblaciones altiplánicas peruanas se baila morenada, caporales y tinku. “Incluso en Tacna hay un festival de la saya, donde varios grupos peruanos participan”, comentó.
Una danza no es nada sin música. Ponciano Vilcarani, antropólogo y coordinador de la Banda Real Imperial de Oruro, asegura que las agrupaciones bolivianas son contratadas para tocar en entradas folklóricas de Perú. “Por ejemplo, son innumerables las veces que nosotros hemos sido contratados para tocar en la festividad de la Candelaria, en Puno”, dijo el profesional. Añadió que en las festividades peruanas, los grupos bailan danzas como la diablada con música compuesta por artistas bolivianos como la de los orureños de Llajtaymanta.
Ramiro Sotomayor, representante de la Asociación de Conjuntos Folklóricos de Oruro (ACFO) en La Paz, explicó que, además, existen artistas peruanos que participan en el Carnaval de Oruro que luego llevan las canciones de moda a su país.
“Las bandas de música en el Carnaval de Oruro, por lo general, están compuestas por 80 ó 60 personas. De éstos, unos 20 por lo menos siempre son peruanos. Ellos se insertan en las bandas para aprender de memoria a tocar nuestra música. Esto pasa porque en su país no tienen música propia de nuestras danzas”.
Sotomayor explicó que las bandas nacionales, además de ser contratadas por empresarios peruanos, trabajan en fiestas del norte de Chile e incluso Brasil.
En cuanto a los trajes de baile usados en las fiestas del altiplano peruano, Sotomayor y Farfán coincidieron en que gran parte son confeccionados por los artesanos bolivianos. “Fueron los peruanos quienes llevaron hasta Puno a varios artesanos bolivianos. En estos eventos los artesanos del país encontraron un mayor ingreso”, señaló Farfán.





EL DIABLO DETRÁS DE LA DIABLADA

Mientras más se profesa la integración Sudamericana, más son los diablos que se despiertan en los países del hemisferio: una diablada está bailando entre Bolivia y Perú.

Radio Nederland de Suecia (www.rnw.nl/es)

Karen Schwarz quiso robarse la gala, y lo logró. La modelo peruana, representante de su país para el concurso de Miss Universo, hizo su aparición esa noche vestida como una diablesa de la danza. Después hubo fuego en el averno.
Las autoridades de Bolivia se indignaron porque Schwarz había ‘usurpado’ la cultura boliviana, y desde La Paz se decidió lanzar una cruzada internacional para reivindicar la propiedad de ‘lo nuestro’.
Ahora Perú responde organizando, en la ciudad andina de Puno, un pasacalle con el baile de la "Diablada". Será en el marco del Día Mundial del Folclor, y como lo intentó hacer con el Pisco y su pulso con Chile, el Gobierno peruano dirigido por Alan García también quiere salir en defensa de la bandera de lo ‘que es suyo’.
Evo Morales y Alan García son dos presidentes que hubieran preferido no ser vecinos ni haber coincidido en el tiempo. El historial de sus desencuentros es extenso y ha llevado al borde del rompimiento de las relaciones diplomáticas entre ambos países.
García representa un modelo de pensamiento y una línea económica que su par boliviano, Morales, rechaza. El segundo es punta de lanza de la Alternativa Bolivariana para las Américas, mientras García lo es de los tratados de libre comercio y un laissez- fair made in los Andes, de extraña vena y dudoso tinte.Cabe recordar que éstos son tiempos en que en el Cono Sur se defiende ‘eso que es nuestro’ y se nacionaliza ‘todo lo que se considera propio y auténtico’. Schwarz, eclipsando la noche de gala de Miss Universo, sin quererlo lanzó al ruedo las culebras que cargaba como diablesa, y éstas se han asomado en el vecindario sudamericano. Y en la casa hay veneno.
El presidente Evo Morales fue el primero en señalar los pecados de Karen Schwarz. "No podemos prohibir que la Miss vista el traje,” admitió, “que lo vista, pero que reconozca la propiedad, el origen de la Diablada". El Presidente recuerda la condición de patrimonio nacional boliviano de la Diablada, emblemática del carnaval de la ciudad de Oruro.
Cuenta una leyenda andina que Wari, dios del fuego subterráneo, se da cuenta de que los urus empiezan a adorar al dios Pachacamac. Wari decide brillar más que el Sol y luego enamora a una ñusta uru llamada Aurora, hija del Sol. La ñusta lo rechaza y combate todas las plagas que Wari le envía. Wari es enviado a las profundidades. Basándose en esta leyenda, los nativos realizan una celebración.
Según la visión uru, proviene de una danza "Pagano-Guerrera". En las épocas de cultivo, floración y cosecha, se realizaban ritos de adoración a sus Waqas o ídolos emplazados en la serranía de Uru-Uru o "Donde Nace La Luz".
Según la visión aymara, proviene de tradiciones del tipo ceremonial, a figuras como waqas, apus, achachilas, y muestra la reverencia del indígena por las figuras como el Tiw o Tio, y otras deidades menores.
Los urus fueron sometidos por los aymaras, como más tarde lo fueron por los quechuas.
En los primeros años de la colonia, los españoles recogieron esta manifestación religiosa (no danza) para convertirla en una danza "Pagano-Religiosa" y trasformar la "Danza de los Diablos" o Diablada.
"Pero esta danza es de origen boliviano y no peruano, y posiblemente vayamos a recurrir a los tribunales de La Haya," responde Pablo Groux, ministro de Cultura de Bolivia.
Groux explica que el traje típico de la Diablada ha sido usado en concursos nacionales de belleza por Rosario Rico Toro, en 1990; Verónica Pino, en 1992, y Ximena Rico Toro, en el 2002. También cita como antecedentes la Declaración del Carnaval de Oruro como Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad, en 2001, por parte de la UNESCO, y la fundación, el 25 de noviembre de 1904, de la ‘Gran Tradicional Auténtica Diablada Oruro’. Asimismo, recuerda la emisión de cuatro sellos postales, en 1968, 1987, 1997 y el 2002 de la Diablada, en la Serie Danzas del Folclore Boliviano, y un decreto del 23 de febrero de 1995 con el que se declara Patrimonio Cultural Artístico, Tradicional y Folclórico de la Nación el Carnaval de Oruro.
Sin embargo, las autoridades peruanas sostienen que la Diablada se bailaba en el sur de su país – por entonces territorio boliviano, no peruano-- dos siglos antes que en la actual Bolivia. Bajo esta reivindicación es que organizan el pasacalle en Puno, una iniciativa de la Federación Regional de Folclor y Cultura de Puno, para dar su respaldo a Karen Schwarz.
"Hasta el momento tenemos confirmadas diez agrupaciones de Diabladas para el pasacalle de Puno," explica la directora de la federación regional, Yenny Silva, a la agencia oficial Andina. "Con este pasacalle, queremos respaldar a nuestra representante peruana y dar a conocer al mundo que la Diablada también le pertenece a Puno, y qué mejor que escoger el Día Mundial del Folclor para dar a conocer nuestra cultura". Según la posición peruana, la danza evolucionó en todo el altiplano andino, incluido el de Chile, al punto de que es parte fundamental en las celebraciones de la Virgen de la Candelaria.
El asunto es de tal envergadura, que ha subido por los Andes y llegado al Parlamento Andino. "Convergemos a través de esta danza tradicional que se baila en distintos lugares del altiplano. Querer apropiarse de La Diablada es querer decir que no pertenecemos a un mismo pueblo, a una misma historia, a una hermandad forjada a través de los años," afirma la directiva de este organismo regional.
Parece ser que la cantidad de opiniones sobre ésta polémica supera la de culebras que lleva el diablo en la cabeza, cuando Karen Schwarz las dejó sueltas tras la gala de Miss Universo.





DIABLOS REIVINDICAN DANZA TRADICIONAL BOLIVIANA

El Nuevo Herald de Estados Unidos (www.elnuevoherald.com)

Miles de diablos y diablesas comandados por un ángel bailaron al frente de la Casa de Gobierno para reivindicar el origen boliviano de la danza folclórica llamada "diablada".
Bolivia ha reclamado formalmente que la candidata peruana en el certamen de belleza Miss Universo utilizó como atuendo folclórico representativo de su país, un vestido inspirado en la tradición boliviana.
La singular concentración generó que varias agrupaciones de la danza vistieran sus mejores trajes conformados por grandes caretas multicolores de enormes cuernos y ojos saltones que usualmente lucen en el carnaval de Oruro, una celebración que es considerada por las Naciones Unidas como Patrimonio Intangible de la Humanidad.
En esta ocasión los diablos fueron convocados por el gobierno del presidente Evo Morales.
Los bailarines disfrazados demostraron con saltos su alegría mientras el vicepresidente Alvaro García y un nutrido público los aplaudían. El espectáculo incluyó luces, juegos artificiales y mucho fuego que salían por las bocas de los diablos.
Una ceremonia similar tuvo lugar en Lima hace unos días, cuando las autoridades peruanas reclamaron la paternidad de la diablada y se anuncia que en Puno se realizará otra el fin de semana.
La disputa emergió cuando la representante de Perú en Miss Universo, Karen Schwarz, lució la pasada semana el atuendo de la diablada. La gala final del concurso será el domingo en Bahamas.
El Ministerio de Culturas envió la semana pasada una carta impugnando ante los organizadores del Miss Universo el que Perú se atribuya el origen de la danza andina.
Bolivia reivindica el origen del baile, que es el icono del Carnaval de Oruro, celebrado cada año en esa ciudad y al que la Unesco declaró patrimonio cultural en 2001.
García en declaraciones a la televisora PAT dijo sentirse "complacido" de presenciar el show, que demuestra el sentir de los bolivianos ante una apropiación cultural.
El baile está inspirado en el diablo, al que rinden ofrendas los mineros bolivianos invocando protección para sus vidas cada vez que ingresan a los socavones, ya que existe la creencia que esa deidad maléfica habita en las profundidades. Los orígenes de la danza datan en tiempos de la colonia cuando los dos países eran uno sólo bajo el Virreinato de Perú.
Bolivia también llevó la reivindicación del origen boliviano de la diablada a las televisoras internacionales con propagandas que comenzaron a difundirse por la cadena Telesur desde el lunes y desde el martes por la cadena CNN en Español.





BOLIVIA Y PERÚ, UNA DISPUTA ENTRE MISSES Y DIPLOMÁTICOS

El traje típico de La Diablada divide a los dos países

La Nación de Argentina (www.lanacion.com.ar)

Una tormenta diplomática se está gestando entre Perú y Bolivia. El presidente boliviano, Evo Morales, ha acusado a Perú de robo. El Congreso de Perú lo desmintió tajantemente. Los diplomáticos bolivianos amenazan con llevar la disputa al tribunal internacional de La Haya.
La manzana de la discordia entre los dos vecinos es el vestido típico de una participante de Miss Universo.
La semana pasada, en la competencia de traje típico del evento, la candidata de Perú, Karen Schwarz, lució un elaborado traje bordado con grandes cuernos en la cabeza. La prenda se inspiró en los practicantes de un milenario ritual andino conocido como La Diablada.
El ministro de Cultura de Bolivia, Pablo Groux, dijo que lo realmente malvado del traje es que es un robo de la cultura boliviana. Groux asegura que La Diablada se originó en la ciudad boliviana de Oruro y que la imitación peruana amenaza una marca nacional y, por ende, la industria turística. Bolivia protestó formalmente ante el gobierno peruano y la organización de Miss Universo, que coronará a una nueva soberana este domingo en las Bahamas.
El canciller peruano, José Antonio García Belaúnde, sostiene que su país también se ha movido al son de La Diablada durante siglos. "La cultura no tiene fronteras", insiste. En una muestra de apoyo a Schwarz, algunos legisladores peruanos recientemente trataron de bailar la danza del diablo en frente del Congreso peruano.
Los activistas bolivianos, por su parte, están abriendo un nuevo frente internacional. Un grupo de expatriados bolivianos programó una manifestación, incluyendo una presentación de La Diablada hoy en la mañana frente a la embajada peruana en Washington. Los expatriados también dicen que enviaron una carta de protesta con miles de firmas a Donald Trump, quien dirige la organización de Miss Universo en una empresa conjunta con NBC Universal.
Muchos analistas dicen que las tensiones políticas entre Bolivia y Perú están avivando la llamada "Guerra de las Misses". El presidente peruano, Alan García, desató la ira de Evo Morales al otorgarle en mayo asilo político a tres ex ministros de un gobierno boliviano anterior a los que Morales quería encarcelar por su supuesta participación en una masacre política. En junio, Morales acusó a Perú de "genocidio" después de que las protestas indígenas en la Amazonía peruana cobraron las vidas de más de 30 indígenas y oficiales de policía.
Ahora, Morales ha volcado su ira al traje de diabla. "No podemos prohibir que vista (el traje) la Miss, que lo vista, pero que reconozca la propiedad, el origen de la Diablada", dijo Morales el fin de semana. Esta semana, el gobierno boliviano comenzó a transmitir anuncios en los que proclama su soberanía sobre La Diablada en la cadena CNN en Español y la cadena regional Telesur. El jueves fue declarado "El día del reconocimiento de la Diablada boliviana" con bailes y coloquios académicos en La Paz.
Schwarz ahora no sólo tiene que soportar los 15 kilos de peso del traje, sino la carga de ser una cause célebre internacional. "Es imposible decir que pertenece a un solo país", dijo Schwarz, de 25 años, al periódico boliviano La Razón.
Ricardo Dávila, el diseñador del traje, insiste en que él y su equipo de 16 sastres no se inspiraron en Bolivia, sino en los trajes festivos de la ciudad peruana de Puno. Dávila considera su creación de algodón y papel maché "diabólicamente bella". Como toda buena reina de belleza, Schwarz dijo que era momento para la paz, hora de que Perú y Bolivia comiencen a actuar como buenos vecinos. "Somos hermanos, estamos prácticamente juntos, tenemos casi las mismas costumbres, las mismas culturas y hay problemas más difíciles por solucionar", aseveró.
La Diablada tiene sus orígenes en las antiguas ceremonias andinas que honraban a los dioses. La danza involucra a una persona disfrazada de San Miguel imponiendo su voluntad sobre un amplio coro de bailarines demoníacos con capas. Además de simbolizar la lucha entre el bien y el mal, también es una alegoría de la conversión de la población indígena al cristianismo.
Groux, el ministro de Cultura boliviano, dice que Oruro es una ciudad con problemas económicos que depende de la celebración del carnaval, que este año atrajo a unos 40.000 bailarines, 10.000 músicos y medio millón de espectadores, para su supervivencia. Es por esto, añade, que la queja presentada no es "una defensa superficial de un traje o una danza, sino un verdadero patrimonio y motivo de desarrollo turístico". Groux señala que otra evidencia de la legitimidad de La Diablada boliviana es que una candidata de ese país vistió un traje similar en el certamen de 1990. Sin embargo, el diario peruano El Comercio indagó y encontró que la primera candidata a Miss Universo en vestir un traje de La Diablada no era ni boliviana ni peruana, sino chilena.

jueves, 20 de agosto de 2009

CANCILLER DAVID CHOQUEHUANCA: “EL DIABLO TIENE SU CASA, SU CASA ESTÁ EN LA CIUDAD DE ORURO, BOLIVIA”

“El diablo tiene su casa, su casa está en la ciudad de Oruro”, aseveró el canciller de Bolivia, David Choquehuanca, en referencia a la controversia que generó la miss Perú, Karen Schwarz, al emplear un traje de la diablada en el certamen internacional que se desarrolla en las Bahamas.
Choquehuanca recordó que la mencionada danza fue reconocida en el catálogo del Carnaval de Oruro, que tiene el rango de Patrimonio de la Humanidad en la UNESCO desde 2001, y no quiso ahondar más en este asunto.
Las declaraciones las efectuó durante una rueda de prensa tras su participación en una de las sesiones de la XIV Reunión Extraordinaria del Consejo Andino de Ministros de Relaciones Exteriores. “Invito a todos —dijo el Canciller— a conocer Oruro y su Carnaval”.



EL ANGEL: El bien • En la diablada boliviana, el arcángel Miguel tiene el traje más vistoso y una careta con rasgos exagerados, como los ojos saltones. Éste impide que el mal se apodere de la población y, una vez que vence, conduce a los diablos hacia el templo del Socavón. Su traje está inspirado en la imagen del arcángel colonial que llevaba armadura del soldado romano.

LA DIABLEZA: La debilidad • Ésta es una innovación propia de la diablada boliviana. Fue creada en la década de los 90 y representa a aquella jovencita que fue seducida por el mal. Tiene un traje muy parecido al del diablo: el pollerín de cinco hojas, una pechera pequeña y una faja de monedas. Su estilo coreográfico se basa en giros y movimientos sensuales.

EL OSO: Figura decorativa • Ésta es una representación del jucumari, también conocido como el oso andino, propio de la región boliviana. Este personaje es una figura decorativa. No cumple una función dentro del relato de la lucha entre el bien y el mal. En principio, el oso era café y su careta era más pequeña. Con el tiempo fue cambiando de color. Tradicionalmente se interpreta que el oso encabeza la fraternidad para abrir paso, en una especie de simbologìa; lo cierto es que hoy en dìa es una de las figuras que hace deleite en el público por la vistosidad y lujo en los trajes y en algunos casos sus acrobacias, tal el caso de la Diablada Ferroviaria donde sus osos ingresan en monociclos, característica única.

LA CHINA: La tentación • Este personaje representa a la mujer diablo. Es la encarnación femenina del mal, quien tienta al arcángel Miguel y a los espíritus buenos con sus movimientos sensuales. Su representación en la diablada boliviana está inspirada en la chola orureña de antaño. Viste una pollera, una blusa y una capa corta que está bordada.

EL CONDOR: La plaga • Este personaje representa a una de las plagas que acecharon a las culturas del altiplano boliviano, de acuerdo con la leyenda. Su presencia en la diablada marca los límites espaciales entre los danzarines. En cada fraternidad se presentan uno o dos de estos personajes, los que anuncian al público la llegada de la danza.

LUCIFER: Guía de los diablos • Lucifer representa al ángel soberbio que se rebeló contra Dios. En su representación en la diablada de Bolivia, éste lleva un pollerín de tres hojas, una corona en la parte superior de la máscara, una capa bordada y un cetro. En Oruro se lo conoce como ñaupa diablo. En la danza también existe Satanás, que lleva una faja menos vistosa.

HISTORIA DE LA DANZA Y LA INFLUENCIA ESPAÑOLA EN EL VIRREINATO

La Diablada nace en el Virreinato del Perú a mediados del Siglo XVI en Oruro, actualmente, Bolivia. La danza escenifica la lucha entre el bien y el mal, el choque de dos culturas. En 1550, al celebrarse la boda de unos nobles españoles en la región se representó una ‘farsa’ en la que un grupo de diablos, con Lucifer como líder, actúan en una lucha coreográfica y verbal contra una banda alada de ángeles dirigidos por el arcángel San Gabriel, quienes al final logran imponerse y d
esterrar al submundo a los diablos.
Desde entonces nació el popular baile que según afirman muchos cronistas fue creado por un grupo de sacerdotes para dar catequesis a los indígenas de la zona altiplánica. La Diablada representa el sincretismo que busca unir dos culturas distintas, en este caso la indígena con la española. Se mezclan los ritmos y la cosmovisión andina del mundo. En la Colonia, cuando todo aquél que no fuese católico era sentenciado a la hoguera, La Diablada dejó de practicarse sin que los españoles pudiesen entender el aspecto filosófico de la danza.
La Diablada orureña mezcla las referencias cristianas con tales que evocan deidades y figuras del ámbito minero de la zona.
En 1890, el párroco de Paria, población cercana a la ciudad de Oruro, José Soria, con la colaboración de Daniel Valda, teatralizó la batalla entre el cielo y el infierno relatada en la Biblia. Ese mismo año los hermanos Hermógenes y Santiago Nicolás hicieron las primeras máscaras de diablo tal y como se conocen hoy en día.
Después de la independencia, La Diablada renació como un acto de los pobladores dedicados al ganado y a explotar las minas. Ahora es el acto central de las festividades que se realizan cada febrero en el festival de la Virgen de la Candelaria, conocida en el mundo andino como Mama Pacha, en el cual se hace un pago a la tierra.
A partir de finales del Siglo XIX se establece como elemento central de la celebración religiosa de la Virgen de la Candelaria en la ciudad de Oruro en coincidencia con la época de Carnaval. Posteriormente su práctica se propagó a otras ciudades andinas (La Paz, Potosí, Cochabamba, Puno, etc.)

El año 2004, el Comité de Etnografía y Folklore de Oruro, descubrió la relación de las obras musicales utilizadas por los diablos, con estructuras típicamente "barrocas"; que se alimentaron el Siglo XIX con la llegada de marchas militares francesas o napoleónicas.
Así se difundió la teoría de que La Diablada nació por influencia de una danza española llamada Balls Des Diables, (citada ya por la investigadora Julia Elena Fortún) que contenía en su representación arcángeles y diablos. Esta danza, transformada por los habitantes de la ciudad de Oruro fue practicada con mayor frecuencia tras el descubrimiento en el Siglo XIX de la milagrosa imagen de la Virgen de la Candelaria, en la habitación del famoso ladrón Nina Nina (Oruro).
No se debe confundir las danzas chilenas traídas por emigrantes bolivianos alrededor del año 1990, con el fin de expandir los limites culturales bolivianos, celebrados en los festivales de Arica e Iquique.
La Diablada se baila en grupo de dos filas, a los acordes de una banda de músicos, en la ejecución de la danza los danzarines se desplazan con bastante agilidad, dando espectaculares saltos, movimientos feroces, lanzando sordos gruñidos y carcajadas infernales.
Para el hombre de los Andes desde el comienzo existieron seres espirituales de naturaleza maligna, que no eran odiados, sino respetados. Este es el caso de Supay que era un pequeño dios solitario y destructor, al que rendían culto temerosos porque desde sus alforjas derramaba la
inmensa variedad de males que conoce el mundo, que cruzaba cual vagabundo despojado, ya de su flauta que tiempo atrás solía tañer con arte encantador para su padre el Sol.
Un día, cuando ya vinieron los españoles con su diablo, éste le preguntó a Supay: ¿Quién eres? Supay, ¿y tú quién eres? Yo soy Satanás. Una vez vencidos los indios, Satanás le invitó a Supay a irse con él para que le enseñara muchas cosas. Pero, Supay no quiso y prefirió quedarse con los indios: "... y huyó para esconderse en las quiebras de las montañas y en las rocas... y sólo reaparece para ayudar a sus antiguas víctimas, ahora es él quien cuida de las llamas de las vacas, de los asnos cuando están en peligro.
Es él quien libra a los indios de las enfermedades, quien enjuga sus lágrimas. Es él quien, bajo el nombre de Tío, ayuda a sus sobrinos los mineros". Al identificarse la mina con la imagen de la Virgen del Socavón se produce un extraño sincretismo, surgiendo la danza de La Diablada, mezcla de ángeles y demonios que coexisten en una continua lucha donde se hacen sutiles y difusas las líneas que diferencian el bien y el mal.
El obrero que trabaja en las minas, compara ese mundo con el infierno descrito por Dante Alighieri en la Divina Comedia, esas entrañas es el reino de genio del mal, donde reina Satanás, al lado de la diablesa y su corte infernal de diablos, así el trabajador en peligro invoca una plegaria a María Santísima, para que lo proteja del genio del mal, y cuando se siente alejado del mal le expresa su reconocimiento con la danza grotesca del averno. Es así como tiene origen La Diablada.






APUNTES PARA ENTENDER UNA DISPUTA CULTURAL INTERNACIONAL

Los demonios, que figuran raramente en las pinturas, participan en las danzas tradicionales. Tal es el caso de la Diablada de Oruro, La Paz y Puno. Originalmente, esta danza era una pieza de teatro alegórica y religiosa, que representaba los siete pecados capitales derrotados por San Miguel.
Un manuscrito del obispo Martínez Trujillo*, conservado en Trujillo, constituye la más antigua referencia de esta danza.
Las fronteras actuales que delimitan territorios de los estados moderno
s, particularmente en el cono Sur del continente americano, son trazos imaginarios que no existen realmente en los mapas vivenciales e históricos de las culturas, en este caso, andinas pre hispánicas.
Empero, una anotación es importante y vital para comprender el tema de la disputa “nacionalista” de La Diablada, que ha salido a luz por una elección de Miss Universo, en la cual, la representante peruana ha expuesto formalmente, como un patrimonio cultural peruano, la identidad folklórica y cultural de “La Diablada”; es una manifestación cultural que trasciende los límites coreográficos y musicales para convertirse en un elemento de identidad regional, dentro de las delimitaciones cartográficas heredadas desde la Colonia: Oruro, Bolivia.
La vecindad entre países ha hecho que surjan no pocas confrontaciones nacionalistas respecto al origen y a la práctica de algunas danzas a ambos lados de la imaginaria frontera. Este problema también se presenta con la región nortina de Chile (que fue peruana antes de la infausta guerra de 1879-84), donde tiene bastante arraigo la Fiesta de la Tirana. En ella se ejecutan varias danzas altiplánicas, sobretodo, La Diablada.
Historia geopolítica
El altiplano de la meseta del Collao ha tenido intensos procesos históricos en los que la presencia del lago Titicaca, el Lago Sagrado, ha sido decisiva, tanto en lo económico como en lo cultural. Este lago, ubicado a unos 3,800 msnm, es compartido en la actualidad por dos naciones hermanas: Perú y Bolivia. Las imaginarias líneas fronterizas no han impedido que persistan las
ancestrales dinámicas sociales propias del pueblo colla (quechua-aymara) que trascienden hasta Chile y el NOA Argentino, sobretodo, a nivel del intercambio comercial y de flujos migratorios.
En el aspecto cultural se presentan peculiaridades marcadas por la historia política de las naciones: las características de la centralidad político-cultural boliviana asentada en La Paz, han hecho que en Bolivia, el legado colla sea más reivindicado, reflejándose en las últimas décadas en el fortalecimiento, rescate o resemantización de fiestas folklóricas que sirven para afirmar identidades (a nivel local y nacional) que han sido legitimadas en la narrativa nacional. Las más espectaculares son el Carnaval de Oruro, y la Entrada del Gran Poder en La Paz.
En la parte peruana, en cambio, la centralidad político-cultural ha estado en la costa, principalmente en Lima, y eso ha hecho que el Sur andino, formado por departamentos profundamente indígenas y mestizos (como Puno) fueran periféricos, históricamente postergados en lo político, económico y social.
Acá radica un componente fundamental de la polémica: mientras que en el Perú, los simbólicos relacionados con la identidad nacional de Estado, han postergado o abandonado el empoderamiento cultural de elementos culturales históricos como el de La Diablada; en Oruro y Bolivia, ese alucinante componente cultural ha sido entronizado, a lo largo de la historia republicana, como un elemento, no solamente decorativo, sino como un componente fundamental de la identidad nacional. De La Diablada, Bolivia hizo un monumento gigante de la cultura universal, de la simbiosis de culturas, del sincretismo imaginario, del simbolismo de la historia. En el Perú, los diablos fueron periféricos en la identidad cultural del Estado.
Origen de la danza
La figura del diablo como símbolo arquetípico del mal llegó con los conquistadores españoles en el Siglo XVI. En el pensamiento prehispánico, el antagonismo entre el bien y el mal no existía, pues según el principio dual, todas las deidades portaban un componente positivo y negativo al mismo tiempo. Los evangelizadores y extirpadores de idolatrías identificaron como diabólicos a los dioses andinos (despojándolos de sus significados originales) para así justificar su estigmatización y destrucción.
Todas las huacas (adoratorios) eran diabólicas, pero Supay descolló como el espíritu elegido para personificar al cornúpeta. Duviols dice: “claro está que la elección fue completamente arbitraria si se da crédito a la definición más antigua de Zupay, la que ofrece Domingo de Santo Tomás en su Lexicón (1560): Ángel bueno o malo, demonio o trasgo de casa…" .
Debemos decir entonces que la concepción colonial del Supay es mestiza, y es con ella que se construye el corpus simbólico de la danza de La Diablada altiplánica. Esta es una danza urbano-mestiza, y expresa un profundo sincretismo entre los símbolos religiosos católicos e indígenas. De carácter colectivo, inicialmente la ejecutaban sólo hombres. Desde hace poco más de 55 años comenzaron a incorporase mujeres (como chinas-diablas, chinas y mamachas). De acuerdo a Julia Elena Fortún (reconocida investigadora boliviana), es una danza de salto, extrovertida, a diferencia de las danzas autóctonas, que son cerradas y cuyos pasos son más “de tierra”.
En Bolivia hay mayor consenso sobre el origen orureño. Una de las tesis más aceptadas es que “se ejecutó por primera vez en Oruro en 1789, según anota Julia Elena Fortún, basada en un dato del presbítero Eleuterio Villaroel consignado en Origen del Culto de la Virgen del Socavón” (Cuentas O., p. 35).
El sacerdote Eleuterio Villaroel relata que por 1879, el párroco Carlos Borromeo Mantilla recibió la confesión de un moribundo llamado Anselmo Belardino, apodado Nina Nina muy conocido por sus fechorías, quien al tratar de raptar a Lorenza Chuquiamo, fue mortalmente herido por el padre de su amada. Nina Nina, devoto de la Virgen de la Candelaria, antes de expirar confesó todas sus malas acciones, declarando haber sido socorrido por una hermosa joven vestida de negro, parecida a la Virgen a la que prendía dos cirios en un paraje en lo alto del cerro Pie de Gallo.
Influencia autóctona
Una leyenda andina cuenta que Wari, el dios del fuego subterráneo, se da cuenta que los Urus empiezan a adorar al dios Pachacamac. Wari decide brillar más que el Sol y luego enamora a una ñusta Uru llamada Aurora, hija del Sol. La ñusta lo rechaza y combate todas las plagas que Huari le envía. Huari es enviado a las profundidades.
En base a esta leyenda, los nativos realizan una celebración.
Según la visión aymara, la danza proviene de tradiciones del tipo ceremonial, a figuras como waqas, apus, achachilas y muestran la reverencia del indígena por las figuras como el Tiw o Tío, y otras deidades menores.
Según la visión Uru, la danza proviene de una danza "Pagano-Guerrera", quienes en las épocas de cultivo, floración y cosecha, realizaban ritos de adoración a sus Waqas o ídolos emplazados en la serranía de Uru-Uru o "Donde Nace La Luz".
Los urus o uros, fueron sometidos por los aymaras, como más tarde lo fueron por los quechuas.
En los primeros años de la Colonia, los españoles recogieron esta manifestación religiosa (no danza) para convertirla en una danza "pagano-religiosa" y trasformar la "danza de los diablos" o Diablada.
La Diablada y la complementariedad
La cosmovisión indígena del mundo andino ligada a la complementariedad de fuerzas opuestas está representada en la danza de La Diablada, según el antropólogo José Antonio Rocha.
El especialista señala que en la danza intervienen concepciones como las del Janaj Pacha (mundo de arriba), Kay Pacha (mundo de aquí) y Ukhu pacha (mundo de abajo).
“Si se analiza el mito de Huari, que da origen al Carnaval de Oruro, la figura central es el dios Huari, que es condenado, al perder con su legión de insectos, un sapo y un lagarto. Huari, después de haber perdido frente a la Ñusta, que es la Virgen María, es condenado a vivir en las profundidades. Más tarde esta deidad que vive en las profundidades es asociada con el Tío de la mina. Y las representaciones del Tío de la mina, de acuerdo a muchas fotos y grabados son, en realidad, las del diablo”, explica Rocha.
Sostiene que hay una relación muy estrecha de la cosmovisión y cosmología indígenas, al concebir mediante este mito el cosmos en sus tres estamentos, lo cual es representado en La Diablada.
“Para los indígenas andinos no existe una separación absoluta entre el bien y el mal. No hay un bien ni un mal absolutos, sino que son diferentes dimensiones de la misma realidad, que pueden ser explicados a través de la luz y claridad, por un lado, y de la oscuridad y el engaño, por el otro. No se puede decir que hay una identidad separada y sin que esté en contacto con la otra”, agrega.
En este marco, afirma que se puede interpretar que La Diablada rinde culto a la complementariedad de fuerzas, y no sólo en dimensiones trascendentales.
“Esto aparece también en la dimensión social con la complementariedad de lo masculino y lo femenino. No se puede, por ejemplo, imaginar La Diablada sin su china supay. Pero, además está la dimensión territorial, ya que se presenta al mundo de aquí totalmente interrelacionado con el mundo de abajo donde mora Huari”, acota, puntualizando que hay varias otras dimensiones de interrelación y siempre una línea de complementariedad.
En la indumentaria de la danza de La Diablada Rocha observa una simbiosis de elementos traídos por la Iglesia en tiempos de la Colonia, así como otros elementos indígenas, en una mezcla que se da “en todos los fenómenos culturales”.
Rocha puntualiza que, de acuerdo a estudios etno-históricos, se puede concluir que La Diablada, territorialmente hablando, surgió en el actual suelo boliviano, específicamente en el departamento de Oruro.
“Sin embargo, seríamos muy chauvinistas si diríamos que La Diablada sólo es de Bolivia. Hay que pensar en una dimensión andina y esto también incluye a países como Perú y Ecuador”, sostiene.
Explica que, durante la época de la Colonia, históricamente existió una amplia relación entre indígenas de los territorios peruanos y bolivianos, debido a que varios grupos de los primeros llegaron hasta las minas para trabajar en esos espacios.
“Hay datos históricos de trabajadores cusqueños (peruanos), que han venido a las minas de Oruro y Potosí. Se puede decir que ellos han aprendido y asumido la representación de La Diablada y la han reinterpretado. Por otro lado, hasta hoy se baila Diablada en la región aymara chilena, aunque con otros rasgos (...) Hay que pensar en una dimensión mucho más dinámica en relación a La Diablada; pero la etno-historia nos hace establecer que primero en Oruro se ha dado la evangelización y la representación de La Diablada, a través de los autos sacramentales, esto es que los sacerdotes y misioneros utilizaban danzas para poder explicar mejor la idea del bien y del mal. A eso se llama auto sacramental y eran unas representaciones en los atrios de las iglesias para que los que iban a ser evangelizados y catequizados reciban con claridad el mensaje del cristianismo”, finaliza.





SIMBIOSIS QUE DIO ORIGEN A LA CONTROVERSIA POR LA VESTIMENTA DE UNA MISS DIABLA

La reciente polémica con la República del Perú, por el uso indebido del traje que su representante Karen Schwarz decidió presentarlo en el concurso de Miss Universo, ha provocado un intercambio de notas y opiniones sobre una propiedad que tiene reconocimiento universal y que esta refrendada en la designación del Carnaval de Oruro, como: “Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad”, título conferido después de un análisis y estudio, que se hizo a todos los documentos, y registros de audio e imagen, que presentó el Gobierno, ante los requerimientos de una entidad de gran prestigio en el ámbito cultural como es la UNESCO.
Los desentendimientos políticos de dos gobernantes, que están de paso, en sus funciones, no deben, ni pueden atentar con la identidad cultural de dos naciones, que tienen distintas características culturales, y que es bueno analizarlas.
En el origen y evolución de un hecho tradicional, ésta debe tener los fundamentos que exige el termino Folklore, vocablo inglés de dos sustantivos “Folk” que significa gente, pueblo y “Lore”, conocimiento, saber; esta ciencia que estudia un hecho folklórico, desde 1846 cuando fue dado a conocer, tiene una serie de factores que señala esta disciplina como un conjunto de valores culturales que son: la tradicionalidad – el anonimato - la popularidad – la funcionalidad - la plasticidad y la ubicalidad; estas consideraciones nos dan el sustento necesarios para exigir que un hecho folklórico ancestral, está basada en la tradición, el anonimato, la popularidad, y la ubicalidad, las mismas que no requieren de minuciosos documentos, por ser parte de la tradición milenaria de nuestra cultura; son éstas las consideraciones, a la que se sujetan nuestras leyendas y tradiciones, y fueron éstos los factores que permitieron reconocer al Carnaval de Oruro y La Diablada, como una de las danzas de mayor sincretismo que se origina en la cultura ancestral del Alto Perú; cuya data corresponde a la fundación de La Real Villa de San Felipe de Austria, aquel 1 de noviembre de 1606, hoy la ciudad de Oruro; en su historia, se conoce que mucho antes que llegaran los españoles, nuestros indígenas que ya explotaban las minas ubicadas en las faldas de los cerros Pie de Gallo, la Tetilla, y otras; en sus creencias, al salir de sus ayllus, imploraban la protección a la Pachamama; y al ingresar a los obscuros socavones imploraban al legendario dios de las profundidades el temible “Huari”, dueño de los parajes y de la riqueza del interior de la mina, al que también le llamaban “Tío”, a quien le ofrendaban con aguardiente y coca, para que les permita extraer sus riquezas; con la conquista, sus creencias fueron implantadas hacia la religión católica, decididos a "cristianizar" a los indios, les hacían practicar la catequesis del cristianismo contra el "paganismo" andino, pero este influjo religioso produjo un sincretismo en su convivencia, dando origen a una creencia “pagano-religiosa”, que está sustentada por Don Carlos Borromeo Mantilla, párroco de Oruro, quien dice: que en 1709, recibió la confesión de Anselmo Belarmino, alias el “Chiru Chiru”, llamado así por su ríspida cabellera, que se asemejaba al plumaje de un pájaro; éste que agonizaba por la daga clavada por el padre de la indígena Lorenza Choquiamo, a quien enamoraba, el ladrón benefactor, expuso en su confesión que era devoto de la Virgen de la Candelaria, una imagen que existía en un solar abandonado en las faldas del “Pie de Gallo”, situado en las goteras de la Villa de San Felipe, las filtraciones de copagira, habían provocado un desprendimiento en la roca que se asemejaba a una imagen de una virgen casi del tamaño natural, implorando su protección, le encendía una vela en un viejo candelabro; conocido este desenlace del famoso Chiru Chiru, los habitantes de la villa, procedieron a realizar permanentes visitas y ofrendas a la Virgen aparecida; este hecho provocó la ira del “Tío” quien ocasionaba muchos derrumbes en el interior de la mina; a fin de calmar la ira de este personaje, los mineros decidieron disfrazarse a su semejanza, se ponen dos cuernos sobre la cabeza, una máscara, que les impida ser reconocidos, por su “ñusta”- La Virgen – llevan una cola, se cubren la espalda con la pañoleta de colores que el dueño de la mina le obsequia como thinka, el primer viernes del mes de febrero, lleva un trinchete en una mano y en la otra una víbora disecada, y baila dando brincos y girando, se traslada desde la mina hacia los pies de la Virgen del Socavón. Esta manifestación popular fue creciendo a medida que el pueblo iba progresando; este primer periodo corresponde a 1606 con la fundación de la Real Villa de San Felipe Austria; hasta el segundo periodo, cuando se construye la capilla del socavón el 8 de febrero de 1881; por este año, se da a conocer el primer relato titulado “Los siete pecados capitales” y se descubre la portada de este templo donde se cita la siguiente Cuarteta:
“Tú que gimes en el crimen
Tú, te puedes aún salvar

Ven a los pies de la Virgen
Tus pecados a llorar”
Del diablo a la Diablada
La palabra Diablo proviene de la griega “Diabolos” equivalente a demonio, ángel malo, espíritu del mal, cuya morada está situada en el interior de la tierra. De Luzbel, deriva Lucifer, que fue un arcángel desertor y soberbio, separado de la misión de buscar el bien, fue reconocido como el príncipe de los diablos.
En los albores de la prehistoria humana, el Sol ha sido considerado como un dios benéfico al igual que al aire libre, y las montañas; en cambio, a la Luna diosa de la noche, se la veneraba en el interior de las cuevas y guaridas, mientras las horas del día se dedicaban al diario vivir, las de la noche eran propicio para producir hurtos, y otras violaciones, entonces se generó la creencia de que dichos actos eran inspirados por el espíritu del mal, por los seres llamados “Hijos de las Tinieblas”; este personaje que proviene de la profundidad de la tierra, habita el subsuelo, es una especie de celoso guardián del mineral que se encuentra metido en las vetas; premia o castiga; desgana o fortifica; ofrenda o quita el afán de extraer su metal. De esa simbiosis surge la danza de La Diablada, como una conjunción de arte y folklore, y de esa tradición de estirpe añeja nace la fantasía de un baile propiamente orureña La Diablada, que identifica a su pueblo minero.
La primera diablada boliviana
Así nació y se institucionalizo la simbiosis pagano-religiosa que sustenta esta tradición y el derecho universal que tenemos sobre la danza de La Diablada, organizada por un grupo de mineros; Lastimosamente de esta etapa no se guardaron documentos, sólo se hace referencia a la fundación de La Diablada Auténtica efectuada el 25 de noviembre de 1904, por el gremio de matarifes.
La danza de los diablos
Es un verdadero ballet infernal, ejecutados por diablos escapados del averno, del interior de la mina, del seno mismo de la tierra, que al compás de una banda de músicos, danzan dando brincos, saltan continuamente para no quemarse con las llamas del averno. Encabezan esta manifestación Lucifer y Satanás, junto a varias chinas supay –diablescas- que es la motivadora de la lujuria y el pecado; Después de esta comitiva, está la tropa de diablos, que ejecutando diferentes movimientos conforman interesantes figuras coreográficas, Toda la tropa está dirigida por el arcángel San Miguel, que pretende redimir de sus pecados a estos seres infernales, viste una blusa de seda blanca y una falda corta, empuñando su espada y escudo dirige a toda la tropa rumbo al santuario de la Virgen del Socavón.
El drama de la lucha entre el arcángel San Miguel y Luzbel, tiene una doble interpretación, en el sentido cristiano, donde se exponen los siete pecados capitales de la corte del "príncipe rebelde": La Soberbia, La Avaricia, La Lujuria, La Ira, La Gula, La Envidia, y La Pereza, esta personificación de los pecados se citan en el relato del escritor Rafael Ulises Peláez, estrenada en 1945; siendo el principal escenario de esta manifestación cultural, el templo de Socavón, las autoridades y sus instituciones decidieron realizar su ampliación, y en ese afán fue descubierto otra bocamina abandonada que fue habilitada como un museo, donde se puede conocer al “Tío de la Mina”, los primeros instrumentos y herramientas utilizadas por los mineros en su trabajo de explotación. Esta remodelación tuvo lugar durante la dirección del R.P. Alfonso Magsinani Regente de la Comunidad Religiosa “Siervos de María” entre 1986, y concluida el año 2000.
Los Urus, el sapo, las hormigas, la víbora, la mina y el Tío
Quwak y Wari, prístinos dioses del otrora extenso pueblo Uru. Divinidades pervivientes. Deidades diutunas, resucitadas, año tras año, tal vez un tanto desvainadas por el tiempo desfiguradas por la misma plasticidad dinámica del mito, en el carnaval de Oruro.
Quwak y Wari, dioses afortunados, que sobrevivieron a los embates de aymaras, quechuas y españoles. Dioses vivos en el corazón de un pueblo que ya no los recuerda, pero los preside; o los ve transfigurados, por obra y gracia del sincretismo -¿o será, más bien, de la simbiosis?- transcultural.
A su arribo a tierras andinas, ¿encontró el diablo europeo algunas entidades iguales a él? No, pero trabó conocimiento de varios conspicuos sosias.
Al llegar el demonio europeo a las montañas andinas, seguramente encontró cómodo hospedaje, en virtud de las deidades “chtonicas” autóctonas tuvieron, desde antiguo, su propio sombrío inferior:
“Estos (los Auca Runa) sabían muy claramente del infierno por que lo llamaban ucu pacha supaypa uacin (en lugar interior, la casa del demonio). Y por ese se enterraban sus comidas...” (Guamán Poma 1980).
Hay arquetipos que parecen ser, indiscutiblemente universales.
De acuerdo a blas Valera “Illa Tece Viracocha”, experimentó como en el Dios del Antiguo Testamento, la rebelión de sus propias criaturas. De los seres invisibles creados por el dios andino, le permanecieron fieles “Huaminca”. Los rebeldes a su creador fueron los Supay, que significa “adversario maligno”; palabras que nos recuerdan la manera -una de tantas- con que se hace referencia al diablo. Los “Huaminca” eran objeto de adoración; los Supay, no.
Durante la colonia, indígenas, advirtiendo que Supay era la Waqa más encordonadamente perseguida por los extirpadores de idolatrías, en medio de su postración y avasallamiento, vieron un aliado en él. Si era enemigo de sus enemigos, era pues, un amigo. Así nació el culto al Supay, como dios benefactor, protector y dispensador de riquezas para la raza vencida.
Según el cronista Collavino, el Inca Kapac Yupanqui hizo algunos reproches a la waqa, lo que no obstó para las waqas se mostrasen solicitadas y generosas con él, revelándole la existencia de infinidad de minas de oro y plata, según esta noticia:
“Y este dicho Inca Mando descubrir todas las minas de oro y plata, azoque, limpi (lacre), ychima (un colorante), cobre, estaño y de todos los colores. Dizen que a este dicho Inga les enseña los demonios por donde lo supo todo” (Guaman Poma 1980).
Si estamos a lo que hemos visto, podemos pensar, sin temor a hierro alguno, que las waqas, estaban, ya en épocas prehispánicas, asociadas a las minas y a la revelación de éstas. Principalmente Supay, que empezaba a prefigurar al “Tío”.
En el ámbito del pensamiento andino, el cosmos es un ser vivo en su totalidad. Una suerte de organismo que nutre y necesita ser nutrido. Entre hombres dioses y naturaleza (también divinizada). La ch’alla, donde se brinda coca y alcohol, especialmente, es una forma de nutrir a la tierra (pachamama) o a la mina (Quya, Supay, el “Tío”). Es sabido entre los mineros, que cuando se da principio a la explotación de un filón, prescindiendo de los rituales debidos, las muertes entre ellos no tardan en suceder. La mina cuando no es nutrida sabe cobrarse lo suyo:
“De todo enfermo que fallecía y de cuya dolencia no podían darse cuenta decían que la tierra se lo había comido, y para evitar más víctimas le hacían muchas ofrendas” (Paredes;1971).
¿Quienes son estos dioses? Hagamos, ahora algo así como una teogonía:
• En un principio fue Wari que cruzaba las llanuras infinitas y las cordilleras bravías con sus arrías de vicuñas, llevando oro y plata a las montañas metalíferas.
 • Después fue Supay, quien prodigaba las riquezas a unos, arrebatándolos a otros. En lugar de talegos, para transportar minerales, Supay se vale de sapos; y de serpientes, en vez de cuerdas. Sus arrías están formadas como en el caso anterior, por vicuñas.
 • Los mineros de hoy hablan del diablo, o el “Tío” como conductor de los metales preciosos:
“Dicen los indios(...) que Supay, espíritu del mal, es el mismo ‘Tío’ en las minas; que trabaja en forma intangible, ya como bajador cumiri, acumulando todas las noches, incesantemente, grandes cantidades de mineral para que no se agoten las riquezas (Terán;1943).
Fuente: La serranía sagrada de los Urus por Carlos Condarco Santillán. By Alfredo Soliz Bejar




HISTORIA DE LA DIABLADA: LOS ÁNGELES Y DEMONIOS DE PUNO

Talleres de periodismo escrito de la escuela de ciencias de la comunicacion de la Universidad San Martín de Porres (Perú)
Es imposible estar en Puno y no bailar la diablada, ya sea en el tradicional festival de la Virgen de la Candelaria o en una discoteca confundido entre turistas europeos y americanos. La música alegre penetra en los huesos como la fría helada de los Andes.  La batalla entre demonios y ángeles se desata sin piedad.
La diablada nace en el Virreinato del Perú a mediados del siglo XVI en Oruro, actualmente Bolivia. La danza escenifica la lucha entre el bien y el mal, el choque de dos culturas. En 1550 al celebrarse la boda de unos nobles españoles en la región se representó una ‘farsa’ en la que un grupo de diablos, con Lucifer como líder, actúan en una lucha coreográfica y verbal contra una banda alada de ángeles dirigidos por el Arcángel San Gabriel, quienes al final logran imponerse y desterrar al submundo a los diablos.
Desde entonces nació el popular baile que según afirman muchos cronistas fue creado por un grupo de sacerdotes para dar catequesis a los indígenas de la zona altiplánica. La diablada representa el sincretismo que busca unir dos culturas distintas, en este caso la indígena con la española.  Se mezclan los ritmos y la cosmovisión andina del mundo. En la colonia, cuando todo aquel que no fuese católico era sentenciado a la hoguera, la diablada dejó de practicarse sin que los españoles pudiesen entender el aspecto filosófico de la danza.
Después de la independencia, la diablada renació como un acto de los pobladores dedicados al ganado y a explotar las minas. Ahora es el acto central de las festividades que se realizan cada febrero en el festival de la Virgen de la Candelaria, conocida en el mundo andino como Mama Pacha, en el cual se hace un pago a la tierra.
Detrás de las máscaras
La música inicia con un suave tono y al pasar de los segundos estalla la alegría. Los diablos hacen su entrada saltando de un lado a otro. Los tridentes son lanzados de brazo a brazo, las máscaras se han apoderado del lugar. Uno de los danzantes grita que para bailar diablada hay que tener corazón y fuerza. El Diablo mayor se distingue por su máscara roja. Los grandes saltos que da son la prueba de su liderazgo.
Acto dos: entran los ángeles saltando por todos lados rodeando a los diablos hasta someterlos. “La diablada es la unión de la cultura andina con la española, tras la llegada de los conquistadores el culto a las vírgenes y santos se hizo común en la región. Pero, este culto se aceptaba porque los santos católicos eran transfigurados en los dioses de los Andes”  explica Nelly Huayta, estudiante de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional del Altiplano de Puno.
La danza ha llegado al clímax, los diablos les bailan a los ángeles y la china loca ha perdido la cordura por completo. “La china loca es un varón que se viste con una máscara, una pollera y una blusa, es una especie de travestí cholo” dice entre risas Huayta. Este personaje representa a la mujer española que se vestía de forma llamativa en la colonia. “Las españolas usaban las polleras como si fuesen minifaldas, por encima de las rodillas. La china loca es un personaje que deja en ridículo esto”  menciona Ricardo Lliarachi mientras agarra su máscara y se prepara para danzar.  By Sebastian Ortíz Martínez   





UNA LECTURA CRÍTICA DESDE BOLIVIA

Para saber que estamos hablando del mismo tema, solo desde el ámbito del Diccionario de la Lengua española, por Folklore se entiende: costumbres, Mitos y supersticiones, etc. En los pueblos. Y es en este folklor de nuestra patria. En el mes de carnaval, se a hablado mucho sobre “USURPACION FOLKLORICA” de nuestro país por parte del Perú, En los medios de comunicación visual se a hablado sobre algunos mercaderes de folklore en ese país comprometiendo a bandas, bordadores, estudiosos de la danza, incluso familias que radican en el Perú; esto debido a la famosa mundialmente religiosa denominada “ LA CANDELARIA ”.
Efectivamente en LA CANDELARIA , en la ciudad de Puno, República del Perú, se realiza una fiesta Religiosa donde danzan todas las danzas del folklore boliviano y no data de estos años, es de mas de un siglo. Si algún estudioso o entendido folklorista desea conocer este hecho folklórico en su profundidad puede viajar a esa ciudad y visitar la federación folklórica de Puno y ellos pueden mostrarles los conjuntos y danzas que bailan hace mas de un siglo. Pero es bueno esclarecer: folklorista es una persona entendida en folklor, no una persona que baila alguna danza folklórica y se autodenomina folklorista. Para comprender este fenómeno de LA CANDELARIA en Puno Perú, hay que tener presente algunos conceptos y hechos históricos, sociológicos, antropológicos, etc. Que puedan darnos las bases para una sustentación del folklor boliviano.
• Históricamente el Perú y Bolivia tienen una sola identidad, por tener como base de sus sociedades las culturas quechuas y aymaras, por haber pertenecido a una sola sociedad en la colonia, unas veces al virreinato del Perú y otras al virreinato de la Plata.
En el virreinato de la Plata , la ciudad de Puno pertenecía al obispado de La Paz , sociológicamente la ciudad de Puno es uno de los crisoles mas grandes de América de las culturas prehispánica, quechuas, aymaras, urus, lupacas, chiriguanos, etc. Solo en el caso de los Lupacas que habitaban en lo que hoy es la ciudad de Juli (capital del Chuchito) a más de cuatro mil metros sobre nivel del mar.
Los jesuitas se asentaron con la santa inquisición para adoctrinar a los Lupacas que los consideraban como una cultura que escondía el oro, la plata y las minas. Allí estuvieron los jesuitas difundiendo la cultura y la religión durante más de dos siglos.(se le puede recordar por el primer diccionario de aymará – castellano del padre LUDOVICO VERTONIO, que se editó en Juli en 1602). La ciudad de Juli es famosa por sus templos, la llaman también la Roma aymará y es precisamente en esa ciudad donde la iglesia hace la representación de los siete pecados capitales para cristianizar a los Lupacas.
Es uno de los centros culturales donde mas se difunde el “diablo” y no podemos cometer la ingenuidad o torpeza de decir que la diablada es de Oruro, porque la diablada de Oruro no tiene mas origen que después de la Guerra del Chaco, la Diablada originaria no es de máscara de lata, es de yeso, de capa bordada y solo se bailaba en La Paz , lo mismo que la mayor cantidad de danzas y para la virgen del Carmen, no así para el Señor del Gran Poder, pero si alguien preguntara el verdadero origen de la Morenada danza típica de La Paz , no habría duda para señalar a la población de Achacachi, y salta la interrogante, ¿Achacachi es minera?, ¿es un centro religioso católico importante?, etc. Y si lo es hay que demostrarlo, pero es ineludible que se demuestre por qué Achacachi es la cuna de la Morenada ; ¿quizá por ser mañazos? Y este ya es un problema de antropología cultural. Por dar un dato, hasta 1920 en la ciudad de La Paz , en el mercado principal donde hoy se denomina “Calle Mercado”, allí hubo dos bandos divididos entre cholas alto peruanas y cholas bolivianas; las alto peruanas vendían precisamente las cintas y las perlas que tienen que ver en mucho sobre el bordado de los trajes folklóricos, sin olvidarse que el Alto Perú comprende también Arequipa.
• Sociológicamente, estos dos países tienen las mismas costumbres, mitos, supersticiones, etc., solo con algunas peculiaridades que las diferencian pero no en la esencia, por estas y otras cosas es que los dos pueblos se llaman hermanos, no son hermanos por una expresión voluntarista, es por la historia y la cultura el cordón umbilical que los une y los hace hermanos.
• Etnológicamente, los pueblos de la cierra en el Perú y del Altiplano de Bolivia son la cuna de las culturas de los países, allí se desarrollaron las mas grandes expresiones de cultura en América del Sur “Inca y Tiwanacota” y son estas culturas y otras pequeñas mas que estuvieron sometidos por un mismo esclavizador y explotador, el colonizador español.
Uno de los imperios más grandes del mundo medieval; fue sometido tres o más siglos a costumbres, mitos, supersticiones por medio de la religión católica y así nacen todas estas expresiones culturales folklóricas. Hoy es necesario que se investigue el origen del as danzas folklóricas y se explique por qué el Perú danza igual que Bolivia. Lauro Rodriguez Terceros,
director del Ballet Chela Urquidi, Bolivia
Oruro y la diablada boliviana
La Jornada de Reivindicación de la Diablada, a efectuarse hoy 20 de agosto, además de reunir a las cinco diabladas más importantes del país, juntas por primera vez en la plaza Murillo de la ciudad de La Paz, también incluye el seminario-taller “La Diablada Boliviana: Obra Maestra del Patrimonio Cultural de la Humanidad”, y la exposición fotográfica denominada “La Muestra Histórica de la Diablada de Oruro Patrimonio Cultural de Bolivia de la Humanidad”, así declarado el Carnaval de Oruro, por la Unesco, el año 2001.A raíz del caso de una candidata de belleza peruana que anunció ostentar el traje de La Diablada como patrimonio de su país, el ministro de Culturas, Pablo Groux, informó que se analiza apelar a tribunales internacionales para reivindicar que el origen de la danza es boliviano. En representación de Bolivia, la señalada repartición presentó, en una misiva, a la organización del certamen de Miss Universo, una serie de antecedentes que avalan el origen de esta danza y de su traje típico como patrimonio del acervo cultural, folklórico y tradicional de Bolivia.
Las imágenes históricas de esta página fueron obtenidas el año 1950 por el fotógrafo orureño Alberto Tardío Maida





DIFERENCIAS Y SIMILITUDES ENTRE LAS DIABLADAS DE PUNO Y DE ORURO

La danza de la Diablada se hace presente en diferentes fiestas del altiplano, pero las más importantes son la de la Virgen de la Candelaria en Puno (que duran 18 días, 9 días antes y 9 días después de la fecha central, que es el 2 de febrero) y el Carnaval de Oruro (que dura 10 días, entre enero y febrero)
Citaremos las características comparativas, tomadas de diferentes fuentes (en su mayoría del texto de Enrique Cuentas Ormachea: La Diablada: Una expresión de Coreografía Mestiza del Altiplano del Collao.
• Los personajes principales representan a Satanás y Lucifer. En Oruro se les llama “Diablos Reyes”, en Puno se les llama “Diablos Caporales” o “Caporales” (por la vistosa capa que llevan).
• En Puno, el personaje del Arcángel San Gabriel conserva una presencia importante.
• La mujer que representa a la impenitente tentadora de hombres, se llama “China Diabla” en Oruro; en Puno se llama “Cachu Diabla”.
• En la Diablada boliviana está la presencia de algunos animales de fuerza poderosa como el león y el oso. En la Diablada puneña, a estos personajes se suman animales andinos (aparte del gorila, oso, elefante, león, están el cóndor, la llama, la alpaca, el puma), y humanos (“el viejito”, “el mexicano”, “superman”, el “piel roja” –tomados del cine y la televisión-. Destaca de manera particular el “esqueleto danzante”).
• El espíritu de las entrañas de la mina es conocido como Tío en Bolivia y como Muqui en el Perú. Esta figura mítica no es sólo autócotona, sino que imbrinca elementos simbólicos indígenas y europeos respecto al espíritu que habita y señorea en la mina (sobre esto, y sobre el Muqui en las minas de Huancavelica, es valioso el texto de Carmen Salazar-Soler: La divinidad de las tinieblas, Boletín IFEA, vol. 26, N° 3, 1997).
• Las máscaras de los diablos puneños, en un principio solían hacerse de yeso (eventualmente se usaba metal), hoy en día se hacen no sólo de yeso sino de fibra de vidrio. Hasta hace pocas décadas (1960’s, 1970’s) dejaban ver sobre la boca enormes dientes deformes semejantes a los colmillos del jabalí, tanto hacia abajo como hacia arriba. A influencia de artífices bolivianos estos han sido reemplazados por otros de cristal decorado con espejuelos. Los reptiles nativos de las máscaras puneñas han ido dando paso a dragones de inspiración asiática que surgen de los cuernos (se ha explicado esto por la presencia de culíes chinos que fueron traídos para trabajar en la costa peruana en el siglo XIX en condición de cuasi esclavitud; en este caso hablamos de los que fueron llevados a las salitreras de Tarapacá, zona limítrofe con el departamento de Oruro). Estos cuernos, que en un comienzo eran puntiagudos (como los de un toro) o gruesos y romos, fueron dando paso a largos cuernos retorcidos.
• La comparsa de Danza de Diablos performada como Diablada, de fecha más antigua en Puno, es la del Barrio del Mañazo (barrio de carniceros) formada en 1892. Esta comparsa iba fundamentalmente acompañada por sicu-morenos: El Barrio Mañazo al noreste de la ciudad es considerado el más antiguo de Puno, por que sus antecedentes datan del siglo XVII. Al descubrirse las minas de Laykakota el 1° de mayo de 1657, los indios y mestizos de ese barrio estaban dedicados al comercio de ganado y carnes, y fueron los principales abastecedores de este producto a los mineros.
La Gran Tradicional Auténtica Diablada Oruro es también del gremio de carniceros y data de 1904.